Por favor, dígannos la verdad con las vacunas

Sin duda alguna el coronavirus está jugando con nosotros en todos los sentidos. No podemos decir que sea monotemático, porque cada día salen nuevas noticias en relación a este virus, sus variantes, sus mutaciones, sus contagios, sus historias de superación, sus historias de dolor, sus héroes, las limitaciones, sus vacunas, etc. Se ha propuesto tenernos entretenidos sí o sí.  Y lo ha conseguido. Ha pasado más de un año desde que se convirtiera en dueño y señor de nuestras vidas, de nuestras preocupaciones y de los medios de comunicación, y sigue teniendo actualidad. En la agenda de los medios de comunicación y en la escaleta de las programaciones ocupa cada día un espacio relevante.

Ahora nos toca el tema de las vacunas. Hace un año era la solución y deseábamos con todas nuestras fuerzas que pronto llegara el remedio. En diciembre, por fin, tuvimos la vacuna en España; vimos en directo como pusieron la vacuna a la primera señora de la residencia de Guadalajara, paso a paso, retransmitido por la televisión como cuando el hombre pisó la Luna. ¡Era una gran y esperada noticia!¡Claro que sí! Terminábamos un 2020 lleno de sufrimiento y de dolor y la vacuna nos traía mucha esperanza. Pero llegó con muchas dudas, con muchas inseguridades, incertidumbres y con muchos flecos que hoy en día están apareciendo, y siguen sin resolverse.

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En estos momentos hay tanta información y desinformación sobre la vacuna que a los ciudadanos de a pie nos tienen hechos un lío. ¿A quién hacemos caso?  Los medios de comunicación se empeñan unos días en explicarnos detalladamente los efectos secundarios y ahora tenemos más miedo a esos efectos que al propio virus que mata. Otros días se encargan de decirnos que la vacuna es la solución y que ya esos efectos secundarios son eso secundarios y ocurren con otros medicamentos. Normalizan los posibles efectos. Lo que está claro es que la vacuna, sea el modelo que sea, huella nos deja y eso no hay que dudarlo.  Otros días los entendidos –que son muchos y muy diversos- te cuentan que si ahora se pueden mezclar modelos de vacunas y la inoculación será mejor. Otros días te van a vacunar, y al día siguiente se para la vacuna porque el organismo X está viendo que no es conveniente para determinadas edades.  ¡Un verdadero lío! Y ya si hacemos caso a la clase política entonces sí que estamos perdidos, porque muchos políticos son expertos en vender verdades, siendo realmente mentiras.

Los ciudadanos nos merecemos que nos expliquen la verdad, que no jueguen con nosotros en temas tan sensibles como es nuestra salud. El coronavirus es un virus desconocido que está jugando al despiste pero se supone que vivimos en una sociedad muy avanzada y en ocasiones parece que estamos haciendo constantemente prueba y ensayo con los seres humanos.  Es necesario que las autoridades sean verdaderamente responsables, que no jueguen entre ellas a ver quién va más rápido vacunando, y que nos digan las cosas claras. ¿Es tan complicado? Y si no se sabe pues que se reconozca y se diga: ¡No sabemos muy bien qué pasa!

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Y pedimos a las farmacéuticas que también están haciendo negocio que nos digan todas las verdades. Que conozcamos con certeza y claridad qué va a ocurrir si nos ponen la vacuna o si no. 

GRUPO AREÓPAGO

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