Ayudar a recuperar la dignidad

El artículo 1 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea  Artículo 1 – Dignidad humana | European Union Agency for Fundamental Rights (europa.eu)  trata de la dignidad humana, resaltando que es inviolable, que será respetada y protegida. Así pone de relieve que el respeto y la protección son aspectos fundamentales a tener en cuenta para cualquier persona. En la misma Carta se indica “la dignidad de la persona humana no sólo es en sí un derecho fundamental, sino que constituye la base misma de los derechos fundamentales”.

En el 111 del  Compendio de la DSI Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (vatican.va)  se afirma: “El hombre y la mujer tienen la misma dignidad y son de igual valor, no sólo porque ambos, en su diversidad, son imagen de Dios, sino, más profundamente aún, porque el dinamismo de reciprocidad que anima el « nosotros » de la pareja humana es imagen de Dios “ poniendo de relieve el carácter sagrado que adquiere la dignidad humana al ser imagen de Dios.

Son muchas las declaraciones y documentos oficiales de distintos organismos que hablan de la dignidad del ser humano. Sin embargo, todas las acciones de concienciación y sensibilización son pocas para concienciar y promover este principio básico. El día 19 de octubre se celebra el Día Mundial de la Dignidad, pudiendo parecer extraño que este día sea dedicado a sensibilizar sobre este derecho fundamental. Hoy más que nunca es necesario defender este derecho, porque la realidad y la sociedad en la que vivimos nos demuestra que no todos disfrutamos de la misma dignidad; que la dignidad falta en muchos ambientes y lugares, porque no todos tenemos los mismos derechos ni las mismas oportunidades, ni somos valorados ni tratados con respeto. En este sentido,  hay que recordar que las situaciones de pobreza, de maltrato, de desigualdad, de falta de seguridad, de privación de libertad, de discriminación, de imposibilidad de acceder al derecho de acceso a una vivienda, a la salud, al trabajo e incluso de respeto  y violencia a la integridad física, emocional o intelectual de una persona, son algunos de los ejemplos que infringen esta condición y que ponen continuamente de manifiesto que que “la dignidad” no es igual para todos.

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Recientemente se ha celebrado la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, promovida por la Confederación Sindical de Trabajadores y a la que se han sumado muchas organizaciones, como Cáritas, y nos han recordado que el trabajo es uno de los aspectos del ser humano del que depende su dignidad; todos estamos llamados a disfrutar de unas condiciones laborales decentes y dignas, tal y como manifestaba el mensaje del departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal. La realidad es otra, y tenemos mucho que trabajar en la protección y el respeto de las personas, procurando que no se produzcan circunstancias que hagan que las personas sean vulnerables padeciendo situaciones difíciles. No podemos mantenernos al margen, porque muchas situaciones pueden ser evitadas, es fundamental poner remedio con la ayuda y la colaboración de todos; cuidando y protegiendo de las personas que tengamos alrededor sobre todo las más vulnerables e indefensas. La denuncia profética es otro de los retos para que las situaciones en las que la dignidad del ser humano esté atacada también sean conocidas y podamos poner remedio. Es compromiso de todos promover la dignidad humana.

GRUPO AREÓPAGO

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