Clima, petróleo y contaminación

Hace unos años, si no sabía qué decir a la persona con la que se cruzaba en un ascensor, el recurso infalible era hablar del tiempo; ahora, sin embargo, se ha convertido en un tema polémico. ¿Es cierto el cambio climático? ¿Es un tema de la ciencia o de la política? ¿Es el ser humano el culpable del calentamiento global? Si quiere ahorrarse tensiones con sus vecinos, evite este tema.

La cosa es triste, porque la discusión es bastante estéril. Pero como el tema levanta pasiones, es difícil ponerle un poco de lógica. Puede ser más fácil explicarlo pensando en un tema diferente, por ejemplo, las reservas de petróleo en 1973.

Tras la crisis del petróleo de 1973, producida por la restricción de suministro y subida de precios de la OPEP a EEUU y Europa occidental por su apoyo a Israel en la guerra de Yom Kipur, el mundo occidental empezó a ser consciente de que este recurso, que se consideraba ilimitado, podría llegar a agotarse. El consenso científico aventuró que las reservas de petróleo, presentes y futuras (en aquel momento), apenas llegarían a abastecer al mundo lo que quedaba de siglo. La industria energética empezó a poner empeño en buscar nuevas fuentes de energía y en mejorar la eficiencia en el uso del petróleo (centrales de ciclo combinado, energías renovables, motores de bajo consumo…). Las profecías del agotamiento inmediato resultaron precipitadas, pero la reacción ha sido muy positiva para todos, y aun estamos en esa búsqueda.

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El Cambio Climático se plantea como un efecto de la contaminación de gases de efecto invernadero, que exige una reducción de los gases contaminantes. Pero si lo comparamos con el caso de las reservas del petróleo, ¿qué ocurriría si las previsiones son alarmistas o las causas no están relacionadas con la actividad humana? ¿Sería eso una razón para dejar de luchar contra la contaminación del aire?

La contaminación del medio ambiente es una grave irresponsabilidad de la generación que la produce, que muestra una insolidaridad manifiesta con las generaciones venideras. Lo es tanto la contaminación del aire, como la de las aguas o la de la tierra, sea cierta o no la urgencia climática, sea cierta o no la influencia humana en el clima.

Todos podemos estar de acuerdo en que debemos dejar a nuestros hijos una Tierra mejor que la que encontramos, y eso incluye el aire, los ríos, los mares, los bosques y las montañas. Entonces, ¿qué estamos discutiendo?

Este puede volver a ser un buen tema para hablar en el ascensor.

GRUPO AREÓPAGO

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