El ataque a la Iglesia y sus templos

A mediados de octubre ardían en Santiago de Chile al menos dos iglesias –de las más relevantes de la ciudad- que tras una multitudinaria manifestación fueron quemadas y saqueadas, con el objetivo de conmemorar el primer aniversario del estallido social en Chile. También este mes de octubre en Paraguay se produjo la profanación de una Iglesia donde la imagen de la Virgen del Rosario y el Santísimo de la parroquia de San José de los Arroyos fueron quemados. Además, según los medios de comunicación,  las hostias fueron lanzadas al suelo y algunas escupidas tras ser mordidas.

Crudas, duras y tristes son las imágenes que se vieron de los templos incendiados, las hostias consagradas pisoteadas,  fruto de unas actitudes irrespetuosas e indignantes, no solo de creyentes y no creyentes.  Indignación por el ataque a la Iglesia y a sus templos, porque nada justifica la violencia, ni el desagravio hacia la Iglesia.

Estas noticias son de octubre pero no serán las únicas en las que se pone de manifiesto la violencia contra edificios o instituciones de la Iglesia. Lamentablemente es un ataque que se produce con frecuencia y que nos recuerda que los cristianos son perseguidos e insultados continuamente.   Recordemos el incendio de  la Iglesia de la Catedral de Managua en Nicaragua el pasado mes de agosto.

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En el caso de España según el Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia en su Informe “Ataques a la Libertad Religiosa 2019 en España» los ataques hacia los lugares de culto y a los creyentes se han incrementado un 12% con respecto al año 2018, y lo hemos podido comprobar con profanaciones, pintadas y actos vandálicos en nuestras Iglesias.

Y es que ante manifestaciones de odio y violencia de este tipo, pensar en el respeto al derecho a la libertad religiosa es algo impensable hoy en día. Impensable sí, pero no por ello tenemos que dejar de denunciar estos ataques. El delito de ofensa a los sentimientos religiosos de los cristianos, en este caso,  va cada vez en aumento porque los valores de respeto se están perdiendo.  ¿Cómo proteger el derecho de las personas a la libertad de pensamiento, conciencia o religión que indica el artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea? La clave está en la educación. Es primordial educar en el respeto y en la tolerancia hacia los demás en una sociedad donde la libertad religiosa está en detrimento y donde el discurso del odio resurge. La culpa no es de las redes sociales y medios de comunicación, sino también por la influencia de los nuevos grupos ideológicos radicales que han surgido en los últimos años. Una cosa es la libertad de expresión y de conciencia y otra son los actos violentos contra templos. ¡Por favor, respeto!

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GRUPO AREÓPAGO

Fotografía de Claudio Reyes/AFP en Euronews

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