Las Tres Españas

La realidad de España se ha ido redefiniendo a lo largo de la historia. En nuestros días pesan especialmente las últimas experiencias, que quedan resumidas en la España de Franco, la España del 78 y la nueva definición de España que se está fraguando en nuestros días.

La España de Franco se autodefinía con el eslogan “Una, grande y libre”. La unidad fue el éxito más claro, frente a las tensiones independentistas que se produjeron en la IIª República, la España de Franco se configuró como rotundamente unitaria. La grandeza fue lentamente mejorando (incorporación a la ONU en 1955, modernización del país en los 60-70), pero la figura de España no fue relevante políticamente hasta el periodo posterior (incorporación a la OTAN en 1982 y a la Comunidad Económica Europea en 1986). La libertad se consiguió en algún aspecto, España quedó fuera de los dos grandes bloques de la guerra fría, sobre todo fuera del telón de acero, cosa poco probable si la Guerra Civil hubiera terminado de otra manera, sin embargo, las libertades sociales y políticas dentro del país estaban ciertamente restringidas.

La España del 78 se formó en torno a la recuperación de estas libertades, como cantaban los jóvenes del momento: “libertad sin miedo y sin ira”. También se fundó sobre un fuerte espíritu de consenso y reconciliación, por el que rivales políticos alcanzaban grandes acuerdos en temas fundamentales, a pesar de sus históricas diferencias, para procurar un futuro mejor (como ocurrió en la redacción y aprobación de la Constitución o en los Acuerdos de la Moncloa). La mejora del nivel de vida y de bienestar social en estos últimos 40 años ha sido sorprendente.

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En la España actual, los valores que inspiraron la España del 78 están en crisis. El miedo y la ira son alentados desde algunos partidos políticos, la unidad del territorio está cuestionada y el consenso se va restringiendo a cada vez menos asuntos. La idea de España que parece configurarse es la de un país fragmentado, regido por los intereses regionales, alimentado por miedos y venganzas y sin un proyecto común.

¿Qué España prefieren los españoles? Las urnas no han sido claras en este sentido, las mayorías parlamentarias parecen más inclinadas al tercer modelo, pero la mayoría de los votos parecen apostar por el segundo. Vivimos un momento crítico en el que podemos revitalizar el espíritu que logro el cambio del 78 o comenzar un camino desconocido de pronóstico incierto.

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