El Suelo y el Agua: fuente de vida

El 5 de diciembre se nos hace una llamada a la ciudadanía a cuidar de la tierra. Este día se conmemora el Día Mundial del Suelo, con el objetivo de llamar la atención, de concienciar sobre la importancia de tener un suelo sano, sostenible y sensibilizar en el cuidado y protección del suelo como recurso natural. En el marco de las fechas más importantes para el Medio Ambiente, también el 7 de julio se conmemoró el Día Internacional de la Conservación del Suelo.

“El suelo y el agua: fuente de vida” es el lema del 2023, en el que se hace hincapié en cómo el suelo y el agua son “recursos esenciales para sustentar la vida en la tierra y cómo son recursos interconectados”. La degradación del suelo afecta al crecimiento de las plantas y por tanto a la agricultura, creciendo plantas más vulnerables y débiles frente a enfermedades y plagas, afectando directamente a nuestra alimentación y por tanto a nuestra salud. 

El cuidado del suelo es el cuidado del planeta, de la Madre Tierra. El cuidado de la casa común como indica el Papa Francisco en varios documentos. Cuidar el suelo, es cuidar la vida; destruir el suelo, es destruir la vida. Son numerosas las acciones perversas que están contribuyendo a ir terminando poco a poco con el planeta y por lo tanto con nuestra propia vida. En nosotros está esta responsabilidad; en saber que es responsabilidad de todo el bien común y el cuidado de la Casa Común, no solo de unos pocos concienciados, sino de todos. Nos va la vida.

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Según la Asociación Española de Valoración de Envases (AEVAE)- que es un  Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP)– existen distintos tipos y causas de degradación del suelo como son “erosión, salinización, acidificación, compactación, pérdida de materia orgánica y contaminación”; siendo la actuación del ser humano sobre la tierra y de los procesos naturales el origen de esta degradación.  El ser humano, con sus actuaciones, es responsable de muchos desastres. Además de los frecuentes fenómenos meteorológicos como la sequía o el mal uso de los recursos naturales por parte de las personas.  Son muchas las causas que originan o la combinación de varias de ellas las responsables de la pérdida de los ecosistemas terrestres y la biodiversidad, tal cual indica la AEVAE.  (Fuente: Día Mundial del Suelo 2023 | AEVAE)

En la Unión Europea se está trabajando en los objetivos de la estrategia europea del suelo y en lograr una buena salud del suelo para 2050; en julio de 2023, la Comisión Europea publicó una propuesta legislativa específica sobre el suelo, la “propuesta de Directiva de la UE sobre Monitoreo y Resiliencia del Suelo”. Se ha legislado sobre el suelo desde el punto de vista de la ordenación territorial y también sobre los suelos contaminados, pero desde el enfoque de la salud y vigilancia del suelo y de las condiciones de éste se están empezando a dar los primeros pasos en las instituciones europeas con la presentación de esta propuesta de directiva.

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La misma preocupación por la salud y conservación de nuestro suelo, ya fue expresada en 2015 por el Papa Francisco, en la Encíclica “Laudato Si” donde el Santo Padre reflexiona sobre el daño que provocamos a la hermana Tierra, a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios nos ha dado y entre otros motivos de degradación,  hace mención a los síntomas de la enfermedad que “advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes” así como reconoce en la misma Carta que uno de los pecados contra la creación es la destrucción de la diversidad biológica en la creación divina que “que los seres humanos degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático, desnudando la tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas húmedas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todos estos son pecados”.

Está en nosotros y queda en nuestra conciencia la conservación del suelo y del agua, así como el garantizar la sostenibilidad y la calidad de estos, el luchar contra la contaminación del suelo y de los recursos naturales- para que nuestra salud y nuestro planeta no sea perjudicado-, el proteger la biodiversidad del suelo, así como comprometernos socialmente con la protección de la naturaleza y por tanto de nuestro suelo y de nuestra casa común. Una responsabilidad que no sólo será una propuesta de directiva u objetivos políticos sino del compromiso de cada uno. Del uso que demos al suelo depende nuestra agricultura y por tanto salud y bienestar. 

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Y por lo tanto, nuestra vida.

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