País, nación, patria

Las palabras no son simples útiles gramaticales, sino que poseen un significado que denominamos semántica y su utilización se encuentra sujeta a ella. Es muy posible que en la vida cotidiana podamos referirnos a un ser, objeto o situación utilizando sinónimos, pero en ocasiones la definición debe ser mucho más precisa y es necesario un uso debido de la palabra en cuestión. En estos tiempos convulsos en los que vivimos la sempiterna triada ¨país, nación, patria¨ es un buen ejemplo.

La palabra ¨país¨ hace referencia al ámbito jurídico y geográfico. Posee un territorio delimitado por fronteras, una población que vive en él de forma estable, un gobierno que manda y hace cumplir las leyes y una soberanía que le hace ser reconocido en el exterior. Cuando hablamos de ¨nación¨, la cosa cambia pues nos adentramos en el ámbito cultural. Aquí hablamos de un grupo de personas unidas por una historia, una lengua o unas costumbres, de hecho, pueden existir naciones que no poseen territorio propio. Por último, nos queda ¨patria¨, y de nuevo cambiamos de ámbito, pues en este caso nos movemos en aspectos afectivos y emocionales que nos provocan amor, nostalgia, orgullo o sacrificio.

Es posible que un ¨país¨ no tenga el comportamiento debido. Esto es, no sea capaz de defender sus límites territoriales poniendo en peligro parte de sus fronteras, no sea capaz de gobernar haciendo cumplir las leyes en bien de la ciudadanía que le eligió democráticamente estando obsesionado simplemente en ¨permanecer¨ y no sea capaz de mantener su soberanía en el exterior demostrando, imaginémonos, una actitud servil con otro. Aunque este país por definición nunca seria un buen país, la nación que lo constituye funcionará de otra manera. Así, el grupo humano que hable una misma lengua y se sienta heredero de una historia común entenderá que existen lazos que van más allá de la mera legalidad rota y de la falta de seguridad y sentirá simplemente que el país no le representa, ni políticamente, ni moralmente. Por no hablar ya de la patria, un sentimiento hondo que es muy posible que se centre en la solidaridad y la confraternización con aquellos ciudadanos más débiles entendiéndolos como una parte importante de su idiosincrasia, que seguramente sentirá como su orgullo y su dignidad se han visto minusvaloradas.

Artículo relacionado:   Ciudadanía no, ¡Personas!

Como vemos es posible que un país nos expida el DNI, pero una nación nos enseña quienes somos y una patria nos hace crear lazos.

La imaginación, por desgracia, en estos días ha dado paso a la realidad. Ese país existe. Vivimos en él. Pero también es verdad que existe esa nación y esa patria. Ambas dos constituyen un núcleo humano que está demostrando estar muy por encima de todos aquellos que gobiernan el país, ambas dos se dan en todos y cada uno de los rincones de esta tierra y ambas dos se encuentran orgullosas de, pese a todo, pertenecer a él.

Cuidado con las palabras, a veces son solo palabras, pero otras muchas veces, no.

GRUPO AREÓPAGO

Deja un comentario de forma respetuosa para facilitar un diálogo constructivo

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Orgullosamente ofrecido por WordPress | Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑