¿Cambio de régimen?

En estos días hemos asistido a una situación única, que no se había presenciado en los años de esta larga democracia, donde el presidente del Gobierno de España se ha ausentado deliberadamente durante unos días para decidir qué hacer con su papel como presidente. Tras esta reflexión, ha anunciado que permanece en su puesto “para defender la democracia” y regresar con “un punto y aparte”. Acompañado de esto, se ha oido a vicepresidentes hablar sobre “democratizar el poder judicial” o “seguir adelante con la ley mordaza y la desinformación”.

Sin ánimo de connotaciones políticas, ajenas a nuestro medio, creemos sea necesario realizar varias consideraciones que nos preocupan acerca de nuestro sistema democrático y su pervivencia

Por un lado, según afirma el propio Pedro Sánchez, este periodo de reflexión ha venido motivado por la admisión a trámite de una denuncia por tráfico de influencias hacia su mujer (llevada, todo sea dicho, dentro del orden legal). Unido a esto surge la voz de una vicepresidente del gobierno, hablando sobre la “democratización del poder judicial”. Ambos hechos hacen ver peligrar la separación de poderes, clave en la constitución de los estados democráticos modernos, donde parece que el poder legislativo quiera dominar también el poder judicial. Si esto se consumara, estaríamos ante un cambio de régimen donde los jueces se verían privados de su independencia y se convertirían en títeres del poder político de turno.

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Si los Estados democráticos modernos, se han basado en los tres poderes independientes (ejecutivo, legislativo y judicial), dada la constitución de nuestro Estado, podríamos hablar de un cuarto poder, la comunicación. Esta debería ser independiente, autónoma, no servicial de ayudas económicas del Estado para garantizar al máximo su objetividad informativa. Curiosamente, ante esta tempestad, no han faltado voces del Gobierno, hablando de censurar e incluso  cerrar o perseguir canales que “desinforman” (y que dicho sea de paso han estado detrás de las últimas denuncias judiciales contra el Gobierno). Asistimos continuamente a ruedas de prensa donde determinados miembros políticos no sólo se niegan a contestar a preguntas de ciertos periodistas sino incluso les faltan al respeto con insultos.

Como grupo de reflexión a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia,  y fieles a los principios de la misma, nos llama poderosamente la atención el peligro en que se ven inmersos la separación de poderes o de libertad de prensa. No se tratan de puntos marginales sino de pilares del Estado de derecho.

GRUPO AREÓPAGO

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