Postureo y formación

“¿Sois católicos practicantes? –Sí, porque hice la comunión. –Sí, porque me gusta ese rollo”. Esta pregunta y estas respuestas forman parte de un vídeo que se ha convertido en viral estos días de Semana Santa, titulado “Religión y Postureo”. En él son entrevistados diferentes jóvenes que se encontraban viendo una procesión; todos ellos reconocían que eran católicos, pero demostraban muy poco conocimiento de los contenidos de la fe que profesan.

El vídeo está editado y, por ello, seguramente habrá más respuestas coherentes y que no llamen tanto la atención como las que se pueden ver en estos pocos minutos. En temas de religión suele buscarse un cierto sensacionalismo, puesto que las buenas respuestas no hubieran convertido en viral este vídeo y no estaríamos haciendo referencia a él.

Sin embargo, refleja una realidad: la superficialidad del pensamiento y de la práctica de la fe. “¿Cuál es tu apóstol favorito? –San Pedro. –¿Por qué? –Porque un día hice un teatro y me gustó”; “¿Un nombre de un apóstol? –La Piedad”. Si estuviéramos escribiendo en whatsapp  pondríamos  cara de emoticono de asombro.

Esta realidad apunta a la necesidad de avanzar hacia una nueva evangelización, cercana, sencilla, que transmita lo esencial y que vaya al Evangelio. En estos jóvenes del vídeo están reflejados no pocos cristianos de todas las edades: hay mucho de postureo en la vivencia de la fe. La formación cristiana es vital para todos los que no conocen a Jesucristo, pero es clave igualmente para todos los que tratamos de seguir sus pasos; sin ella, nuestra fe languidece, se debilita y se queda en un conjunto de conocimientos, olvidados con el tiempo, que no se traducen en experiencia de vida.

Para  formarnos bien tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos y circunstancias. Fomentar la creatividad tanto en la formación como en la comunicación, siendo originales pero sin perder la esencia de nuestra fe.

Definitivamente, solo la formación, entendida como el proceso de dar forma a nuestro ser siguiendo el modelo de Jesucristo, puede ayudarnos a eliminar la tentación del postureo y a vivir plenamente la fe que profesamos.

Areópago

2 comentarios sobre “Postureo y formación

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  1. La formación es necesaria para cualquier profundización en lo que sea, siempre que tenga un contenido teórico o, por decirlo de la manera más general posible, cognoscitivo.
    Así pues para ser un buen médico es necesario formarse, para ser un buen mecánico lo es igualmente, y para crecer como persona, en general, también lo es. La formación me permite no sólo conocer un dato, una idea o un procedimiento, sino asimilarlo, hacerlo mío, ver sus implicaciones, poderlo conectar con otros datos, ideas o realidades; exprimirlo al máximo, como diríamos de una manera más coloquial.
    Este mundo no ayuda a la formación, pues lo que hace es sobrecargar de información. Lo que hoy es noticia mañana no lo es. Lo que hoy se descubre o se avanza, mañana ya está desfasado. Y una de las causas es que ya no se mira lo profundo, lo real, lo que está de fondo, sino lo que es útil (o lo que vende) para un “ahora” que por sí mismo es efímero.
    El cristianismo no puede funcionar sólo así, o lo perderá casi todo. Por eso es necesaria la formación. Y sin embargo es necesario algo más, porque la clave es Alguien más. Es decir, en cristiano la formación, y todo lo demás, sólo desde Jesucristo vivo, por Él con Él y en Él.
    Si no, hasta los tratados más elaborados acabarán siendo “postureo”.

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