Maternidad subrogada: Hermanos no hermanos

El juicio mediático entre  el cantante Miguel Bosé y el escultor  Nacho Palau ha planteado por primera vez a  un tribunal español si debe reconocerse como hermanos a cuatro niños, dos pares de mellizos nacidos por maternidad subrogada, con madres contratadas en Estados Unidos, que hasta la separación de Bosé y Palau, pareja de hecho durante 26 años, han vivido aparentemente como hermanos. Dos de los menores son hijos biológicos de Bosé, los otros dos son hijos biológicos de Palau.

Subyacen en este asunto dos cuestiones nada baladíes para nuestra sociedad actual: el nacimiento de estos niños a través de maternidad subrogada, prohibida en nuestro ordenamiento jurídico y la pretensión de ser reconocidos judicialmente como hermanos, alegándose el bien de los menores, petición efectuada por Nacho Palau frente a Bosé.

El art. 108 del Código Civil regula  la filiación, estableciendo que la misma se adquiere  por naturaleza (matrimonial o no matrimonial) y por adopción, siendo la filiación la que determina los apellidos de los hijos, por lo que  estos niños, atendiendo a la ley,  no son legalmente hermanos porque ni fueron adoptados por el compañero sentimental del padre biológico de cada par de mellizos (caso de la filiación por adopción), ni son hermanos biológicos ni por parte de madre ni por parte de padre. Es decir, los dos pares de mellizos no comparten ni genes ni apellidos.

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En este mismo sentido, ha fallado el Juzgado de Primera Instancia de Pozuelo de Alarcón, que ha declarado que nuestro actual sistema jurídico no permite efectuar formalmente la declaración de filiación solicitada, si bien ha concedido un régimen de visitas entre los dos pares de mellizos para que puedan mantener trato entre ellos. Los abogados del Sr. Palau han anunciado a los medios de comunicación su intención de recurrir la sentencia a instancias superiores.

En cuanto se ha hecho pública a los medios el fallo de la sentencia, no han faltado voces en acusar al juez que ha dictado la misma, tanto de falta de empatía como de  no proteger el bien de los menores; En definitiva, en base al buenismo tan presente en nuestro siglo, una parte amplia de nuestra sociedad pretende pasar por alto la ley, al entender que lo mejor para esos niños es ser declarados hermanos.

Este caso judicial tan mediático evidencia que la maternidad subrogada quebranta el concepto de familia natural, donde solo de  la unión sexual del hombre y mujer puede concebirse un hijo, habiéndose llegado a admitir para parte de la sociedad el hecho de poder concebirse al hijo como fruto de una transacción económica, como una opción procreativa  donde la reproducción humana es asexual.  

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Estamos, en definitiva, ante una nueva antropología, que cosifica al hijo gestado y a  la madre gestante, hijo al que se le pone precio, al que se le deja huérfano de la madre que lo ha llevado en su vientre durante nueve meses en un olvido de que el embarazo crea una íntima convivencia entre dos vidas, silenciándose que ni la capacidad reproductiva de una persona ni su condición de madre pueden contratarse.

De seguir en este camino se legalizará sin más la maternidad subrogada, pudiendo llegar a tenerse hermanos legales no adoptivos, al margen de los vínculos biológicos, porque, es de temer que las leyes, ante una nueva realidad social, se modifiquen para adaptarse a la misma, en un absoluto olvido  de la familia  como institución natural, afectiva y cultural, patrimonio de la humanidad. Tiempo al tiempo…

¿Vamos a defender la dignidad del ser humano o vamos a contribuir con nuestro silencio a dicha explotación?

GRUPO AREÓPAGO

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