Areópago Diálogo

“Hacia una cultura del encuentro"

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Turismo de borrachera

En los últimos años, asistimos puntualmente con la llegada de los calores veraniegos, al fenómeno que se ha dado en llamar “turismo de borrachera”. Como nuestros lectores habrán deducido y ya sabrán, se trata de una forma de turismo barato que consiste en paquetes que las agencias venden, sobre todo a la población más joven, en el que se incluye el vuelo,  la estancia y la posibilidad de beber sin límites por muy poco dinero.

Cada año el mismo espectáculo: jóvenes borrachos tambaleándose por estos lugares de playa, agresiones y peleas motivadas por una agresividad mal controlada, agresiones sexuales, ruidos hasta el amanecer, basuras, etc, etc, etc.

Hace unos días, el representante de una de las ciudades de la costa donde se viene dando este triste espectáculo dio su opinión al respecto en un informativo nacional. Lo sorprendente fue que lejos de quejarse, comentó que “el turismo se tiene que adaptar a los nuevos tiempos, a las nuevas modas”.

¿Qué hay de fondo? ¿Qué revela esta respuesta?

No importa. Da igual si en mi ciudad hay jóvenes que ven en serio peligro su salud por las cantidades de alcohol que han ingerido, si algunas de estas chicas son agredidas sexualmente, si el ruido en la madrugada es insoportable, si las calles parecen vías de tránsito convertidas en basureros, da igual. Lo importante es que al final de la temporada, las arcas del municipio estarán un poco más llenas.

Mal vamos. Cuando un representante municipal prefiere que su ciudad sea conocida en España y en Europa por este nuevo modo de vacacionar, cuando se prefiere tener las cuentas un poco más saneadas a velar por la salud física y moral de las personas a las que se acoge, entonces ¿se puede llamar a este representante “servidor de lo público”?

Hay sin duda ejemplos muy positivos de personas que llevan a cabo su tarea como representantes políticos en las instituciones con verdadera preocupación y cuidado de las personas que tienen encomendadas, pero sin duda hemos de abrir bien los ojos, para que llegado el momento de elegir, sepamos en qué manos poner nuestros destinos.

GRUPO AREÓPAGO

El recuerdo de Laura

Fuente: El Periódico

Fuente: El Periódico

Querida Laura:

Estos días muchos buscan culpables de tu muerte inútil. ¿Tendrían que detener a la persona que os vendió la bebida alcohólica, a tus amigos que no te llevaron con rapidez al centro de salud, a tu familia que te permitió participar en un botellón siendo tan joven? Posiblemente todos buscamos un culpable de tu muerte para poder seguir con nuestra vida anestesiada.

El problema de tu muerte no es buscar un culpable, o muchos, sino buscar responsables; es decir, ¿quién o quiénes pueden o podemos responder de tu muerte? Y esto ya es más escabroso. Pero intentamos aventurar algunas respuestas.

-Es responsable la sociedad que permite macro-botellones y que, muy a menudo, se justifica diciendo: son jóvenes, tienen que divertirse. Eso sí, cuando hemos conocido tu muerte, todos nos rasgamos las vestiduras y decimos: No hay derecho, no se puede permitir. Palabras de condena que de poco o nada servirán porque nadie denunciará a su vecino por dar alcohol a un menor, es más puede que lo justifiquemos.

-Son responsables los medios de comunicación y las redes sociales, que permiten y presentan como un modo de diversión, de pasar un gran momento, de vivir a tope, la ingesta del alcohol u otras sustancias.

– Somos responsables las familias que, en vez buscar alternativas de ocio para nuestros hijos, dejamos que otros les introduzcan en la vida y diversión adulta sin preguntarnos ni cómo, ni con quién.

– Son responsables los amigos mayores, las pandillas, que afean a aquellos que optan por no beber. Esos amigos que consideran que con un poco de bebida se puede ligar y hacer otra cosas mejor.

Tenemos una gran tarea: evitar que esto vuelva a pasar. Sociedad, medios de comunicación, familia, amigos, escuelas todos juntos debemos empezar a fomentar y cultivar tiempos de ocio sanos que ayuden a las personas a crecer y a divertirse sin necesidad de evadirse.

Esperamos que tu recuerdo nos sirva para ello. Adiós, Laura.

Grupo Areópago

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