Areópago Diálogo

“Hacia una cultura del encuentro"

Tag: referéndum

Tristeza por Cataluña

El día uno de octubre ha dejado un poso de tristeza y amargura en muchos españoles. Tristeza por los heridos, muchos de ellos servidores públicos en cumplimiento de su deber. Tristeza por la impotencia ante el camino sin retorno al que tantos líderes políticos catalanes han abocado a la ciudadanía. Tristeza por los niños manipulados, utilizados o puestos en riesgo sin ningún escrúpulo. Tristeza, en definitiva, por el sufrimiento de una parte de España que nos duele como tal.

La primera reflexión tras esta jornada nos lleva a constatar los desastrosos efectos que la utilización de la mentira en política tiene para el bien común. Aunque en un determinado momento pueda parecer a políticos cortoplacistas que el fin justifica los medios y que la mentira es un atajo hacia la libertad, lo cierto es que la libertad solo puede fundarse en la verdad. La mentira solo produce al final, frustración, crispación y división.

¿Votar es democracia? Mentira. Como besar no es amar ni soplar es tocar la flauta. Y en el caso del voto depende de quién vote, qué se vote y cómo se vote. Sin embargo, se embarca a miles de ciudadanos en un viaje sin retorno hacia la pretendida consecución de una república quimérica en el cual todo es mentira: desde la pretendida justificación histórica hasta las consecuencias reales de esa independencia.

Una segunda reflexión es que en Cataluña no hay presencia alguna del Estado español. Policías y guardias civiles son enviados casi como extranjeros a Cataluña, sin siquiera un lugar digno en que alojarse y como enemigos de todos, abandonados incluso por sus propios “compañeros” de la policía catalana. Todos los medios materiales que utilizan los jueces (desde los edificios hasta el sistema informático judicial, pasando por los bolígrafos) son propiedad de la Generalidad. El Gobierno no puede controlar ni el número real de heridos el 1-O, porque carece de cualquier acceso a la sanidad catalana. España —en todos los sentidos— está totalmente ausente de la enseñanza escolar en Cataluña.

Como señalaba un comentarista político, los principales partidos nacionales hacen política pensando siempre en las siguientes elecciones, mientras que los partidos nacionalistas en Cataluña lo hacen pensando en las siguientes generaciones.

¿Todo está perdido? Esperemos que no. Pero las soluciones pasan por un correcto diagnóstico de la realidad. Después habrá que dialogar, por supuesto, siempre desde el respeto al Estado de Derecho, guiándonos por la verdad y pensando más en el bien de las próximas generaciones que en las próximas elecciones.

GRUPO AREÓPAGO

Hace más de un mes del Brexit…el bien común

brexit

El pasado 23 de junio los ciudadanos del Reino Unido, por una ligera mayoría, votaron a favor de que su país abandone la Unión Europea. La pregunta era clara: “¿Debe el Reino Unido seguir siendo miembro de la Unión Europea o debe dejar la Unión Europea?”. Con una participación ciertamente relevante (más de un 70%), un 51,9 % de las personas que votaron optaron por la segunda de las respuestas.

Ciertamente, un referéndum no sirve para medir mucho más que el porcentaje de voto con relación a una pregunta que, en ningún caso, es suficiente para expresar todas las implicaciones que tiene la respuesta a la misma, sea cual sea ésta. Para ello, en teoría, está la campaña previa, donde los diferentes partidos políticos y, en general, los propios ciudadanos, pueden expresar sus argumentos para convencer al cuerpo electoral en uno u otro sentido. Es aquí donde hemos de centrar la atención.

Transcurrido más de un mes desde la celebración del referéndum, más allá de que son muchas aún las incertidumbres, tenemos algunas certezas: la decisión de convocar el referéndum respondía a intereses políticos partidistas de carácter coyuntural; los partidarios de la salida de la Unión Europea han reconocido que muchos de sus argumentos eran falsos; quienes lideraron las respectivas campañas por el Brexit y por el Bremain no están ya en la escena política, incluyendo al Primer Ministro que, apenas un año antes, había sido reelegido por mayoría absoluta, con lo no corresponderá a ellos hacer valer sus posicionamientos; no existe un camino pautado para llevar adelante el proceso, en esencia porque se discute la constitucionalidad del referéndum –que, de hecho, ha sido impugnado–, se debate sobre la necesidad de que el Parlamento dé el visto bueno al Gobierno para plantear formalmente la retirada y no se sabe cómo acabarán las negociaciones para la formalización de la misma, pues el famoso artículo 50 del Tratado de la Unión Europea simplemente contiene disposiciones generales.

La lección es evidente: sólo la búsqueda del bien común, fundada en la verdad, es capaz de lograr el auténtico desarrollo y progreso de los pueblos. Todo lo demás conduce al fracaso, al retroceso y al debilitamiento de la comunidad. Confiemos que, al menos, la hayamos aprendido.

Grupo AREÓPAGO

© 2017 Areópago Diálogo

Theme by Anders NorenUp ↑