Areópago Diálogo

“Hacia una cultura del encuentro"

Tag: consumo

La moda, un falso ideal

En las últimas semanas están ocupando portadas y noticias los diferentes desfiles de pasarelas que dan comienzo a la semana de la moda en nuestro país, y que pretenden dibujarnos las supuestas líneas que marcarán los estilos del año.

Se nos proponen unos modelos y cánones “perfectos”, que pretenden vendernos como fórmulas de la felicidad. Sin embargo, tal y como pone de manifiesto una simple consulta al diccionario, la moda no es sino simplemente un conjunto de perfiles que se usan durante un periodo de tiempo determinado. Por definición, la moda será efímera, tendrá un fin. Es la imagen que resume a la perfección uno de los males más característicos de nuestra sociedad: la ausencia de auténticos modelos solventes y duraderos. El bombardeo indiscriminado de influencias que recibimos y la dificultad de encontrar referentes sólidos hacen que muchos jóvenes tengan sus modelos de vida en ideales superfluos y caducos, sin llegar a profundizar en los valores que formarán su personalidad y que le acompañarán toda la vida.

En una sociedad visiblemente acomodada en la superficialidad y con gran cantidad de prejuicios, se hace imprescindible que nos paremos a pensar si estamos viviendo de forma auténtica y no siendo meros imitadores de patrones cortoplacistas. Si estamos siendo capaces de vivir nuestro propio ideario, que es Verdad actualizada a nuestra vida, sin fecha de caducidad.

Planteémonos que quizás nosotros mismos estamos llamados a ser referencia viva en nuestra propia familia, en nuestro trabajo, en nuestro ambiente; porque sólo empezando por nosotros mismos, ofreciendo a los demás las capacidades que tenemos, podremos ser creadores de “moda” y empezar a cambiar el mundo.

 

 

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El nuevo Narciso. Hiperconsumo y felicidad

Enero siempre ha sido famoso por su “cuesta”. Una sabia metáfora popular para simbolizar  las fatigas que producen los excesos navideños y el aumento de los precios.  La sociedad actual, sin embargo, habla de enero como el “mes de las rebajas”. Es una de las grandes mutaciones que la postmodernidad ha introducido en nuestro vivir cotidiano. Durante este mes, las grandes “catedrales” del consumo, desde el poder seductor de los medios publicitarios, se transforman y revitalizan.

Sin duda, el consumismo es el nuevo y principal mito de la sociedad actual. Hoy día se puede decir que es un auténtico paradigma que dirige las pautas de comportamiento de una gran mayoría de individuos (Z. Bauman, 2001 ). Algunos sociólogos hablan ya de una nueva época en la que se entroniza el hiperconsumismo, pues absorbe e integra cada vez a más esferas de la vida social y produce un nuevo estilo de vida: consumir por consumir. A su sombra nace una cultura hedonista que invita a las personas a la satisfacción inmediata de sus deseos y necesidades, estimula las urgencias de los placeres y coloca en un pedestal el paraíso de la comodidad, el confort y el ocio. La nota dominante es consumir con impaciencia, viajar, divertirse, no renunciar a nada. El pasado y el futuro no existe, sólo el presente, el aquí y el ahora. Esta nueva sociedad que unos llaman de las vivencias, o del postdeber, y otros la califican de líquida, está forjando un nuevo tipo de hombre centrado en sí mismo, hecho de instantes y retazos, sin proyectos ni ideales por los que merece la pena vivir. Un yo sin raíces y lazos. Es el nuevo Narciso.

Creemos que es hora de preguntarse: ¿Es feliz el nuevo Narciso? ¿Esta nueva cultura hace al hombre más feliz? Hace ya muchos años que Aldous Huxley escribió su célebre novela “Un mundo feliz”. Es el relato-ficción de una humanidad avanzada que consigue la felicidad plena a través de la ciencia y la tecnología. Eso sí, irónicamente, después de eliminar la familia, la diversidad cultural, el arte, la literatura, la religión, la filosofía… ¿Era esta novela un anticipo del mundo futuro?

Saltan las alarmas cuando uno mira las estadísticas sobre suicidios, depresiones y drogodependencias. Y se aumentan, cuando en tu realidad cotidiana te encuentras con tantas personas con fluctuaciones intensas en la autoestima; con gran dependencia de los otros o imposibilidad de establecer relaciones significativas; con intensas angustias y temores; con apatía, con trastornos del sueño y del apetito, con desesperanza…Esta triste realidad impacta: ¿Es feliz el nuevo Narciso?

 

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Consumo desenfrenado

Black-Friday

Llega el Black Friday a nuestras vidas. Justo antes de que comience la campaña de Navidad, multitud de anuncios publicitarios nos avisan de la importancia del viernes negro, una oportunidad única para adelantar las compras de Navidad a precios únicos e irresistibles.

Los grandes descuentos y las mejores ofertas ya no sólo se concentran en periodos de rebajas o en fechas importantes, sino que continuamente estamos recibiendo anuncios sobre campañas destinadas al consumo desenfrenado como puede ser el Black Friday,  la campaña Mid Season, 3 x 1,  por poner unos ejemplos. Los descuentos y las promociones ya no sorprenden a nadie. Si se quiere incentivar la venta de un producto no hay nada mejor que bajar los precios y lanzar una atractiva campaña de marketing de atracción para que se consiga este objetivo.

En estas fechas prenavideñas, en las que lo que menos se celebra es la Navidad,  el gran consumo se activa de manera automática, y son muchas las asociaciones de consumidores y organismos oficiales los que ofrecen consejos para realizar un consumo responsable y seguro; también es la época en la que se realizan campañas de concienciación para un mejor consumo en Navidad, donde la economía familiar y personal se resiente.

Hoy en día estamos expuestos a una gran presión publicitaria y evitar consumir y malgastar se hace misión casi imposible, pero realizar un consumo razonable y sensato sí se puede conseguir si nos lo proponemos. Querer y poder. Ahora más que nunca deberíamos desarrollar nuestra capacidad crítica y reflexionar si lo que se va a adquirir es necesario, si es saludable, si cumple con los requisitos medioambientales, si es solidario o ayudará a alguien o a nosotros mismos. No caigamos en la tentación del consumo compulsivo que nos impone la sociedad del capitalismo. Digamos no a los anuncios que nos entran por los ojos e incluso hasta por las emociones para consumir en exceso, generando derroche.

La Navidad no es consumo; la Navidad no es gasto; la Navidad es alegría, es Buena Noticia. Es Caridad, es Amor. Es el Nacimiento del Hijo de Dios. Y eso no cuesta.

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Nichos de mercado

footprints

Vivimos en una sociedad consumista; hasta tal punto es así que bien podemos afirmar, como ya hemos hecho en alguna ocasión, que el consumismo es, hoy día, el opio del pueblo. Sin embargo, ello no significa que consumir sea en sí mismo, negativo. Al contrario, comprar bienes y adquirir servicios forma parte de nuestra vida.

¿Cómo contribuir a un consumo responsable y basado en valores? Una buena estrategia, a tal fin, es consumir productos y servicios que nos enriquezcan como persona. Es simple, pero muy eficaz. Apoyando de forma clara, decidida y sin complejos todos aquellos productos y servicios que busquen hacer el bien, más allá del legítimo beneficio necesario para la subsistencia de quien los ofrece.

Se ha estrenado en España Footprints, la última película del director de cine Juan Manuel Cotelo, de la productora Infinito + Uno. Trata sobre el Camino de Santiago o, mejor dicho, sobre el verdadero sentido del Camino de Santiago, que no es otro que su sentido espiritual. La película, además de llamar constantemente la atención sobre la creación, por los paisajes en los que discurre su trama, ayuda a reflexionar sobre el sentido profundo de la vida, apuntando hacia la necesidad, que el hombre tiene en su corazón, del encuentro con Dios.

Acudamos en masa al cine y hagámoslo en familia, con un doble objetivo. En primer lugar, para dar alternativas de ocio saludable a nuestros hijos, dejando de lado proyecciones que nada enriquecen, más bien lo contrario. En segundo lugar, para tomar conciencia de la importancia de ser coherentes, también a la hora de consumir, para fomentar un nicho de mercado, de cine saludable y familiar, que impulse y permita la subsistencia de esta productora y de otras muchas que surgirían para cubrir esta demanda.

Esta misma reflexión es aplicable a la música, a la literatura y a muchos otros productos y servicios que se ofrecen en el mercado. Busquemos marcas que enriquezcan y hagan crecer como personas a nuestras familias, busquemos siempre lo bueno.

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