Areópago Diálogo

“Hacia una cultura del encuentro"

Adoctrinamiento en las aulas

escuela

El adoctrinamiento en las aulas es cada vez más patente y tiene múltiples expresiones, conscientes o inconscientes. Desde hace no mucho, en algunos centros de Primaria –muy pocos– se ha sustituido la celebración del día del Padre y del día de la Madre por el día de la Familia. En algunos casos se ha tomado esta decisión por la solicitud de algunos padres divorciados; en otros por la petición de los padres –ambos del mismo sexo– de uno de los escolares.

Es comprensible y digno de aprecio que un grupo de padres quiera solidarizarse con un niño que no tiene padre y madre. Un gesto solidario semejante se hace con niños enfermos de cáncer cuando se les cae el pelo por los efectos de la quimioterapia, y sus compañeros deciden ir a clase con el pelo rapado. Sin embargo, este gesto solidario no tiene nada que ver con la necesidad de considerar preferible o valiosa la situación en sí: me corto el pelo para solidarizarme contigo; pero esto no significa que tenga que considerar digno de admiración o valioso carecer de pelo, ni mucho menos sufrir un cáncer.

En el caso de los colegios que renunciaron a celebrar el día del Padre o el día de la Madre, el gesto solidario no debe ocultar la realidad de que un padre y una madre son un bien en sí, independientemente de si un niño es huérfano de padre, o de madre, o si un niño tiene dos tutores del mismo sexo. Celebrar el día de la familia no es malo, pues la familia es algo que merece ser celebrado; lo malo es ocultar una realidad que es también bella: la paternidad y la maternidad. Hacerlo es una aberración, aunque se haga con una buena intención.

Por eso, no debería establecerse esta medida sino de modo excepcional y con carácter provisional. Los padres y las madres deberían proteger el valor de la paternidad y la maternidad. Hacer lo contrario es ceder ante una ideología que unos pocos pretenden imponer al resto de la sociedad: la ideología de género.

 

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La pertinaz sequía

sequia La escasez de precipitaciones en nuestro país en los últimos tiempos comienza a preocupar. Es evidente la repercusión que esto tiene en nuestras vidas, principalmente en los más desfavorecidos. Nuestra pregunta es si suscita preocupación en una sociedad que instalada en un radical nihilismo no percibe más significados que los que sirven a los fines de uso inmediato y de consumo; o llevada por su relativismo y escepticismo se niega a cambiar sus hábitos de vida. La pertinaz sequía que padecemos invita a una reflexión y una respuesta sobre sus causas.

Allá por el año 1854, el jefe indio Seattle escribió una bella carta al presidente de los Estados Unidos con ocasión de la oferta de compra de sus tierras. La tesis de la carta podría estar sintetizada en la siguiente frase: “El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo”. Estas palabras contienen sin duda una profunda reflexión sobre la crisis ecológica que ya en aquellos tiempos algunos vislumbraban y que hoy día supone una grave crisis de civilización que amenaza la vida en la tierra.

Desde entonces, han sido y son muchos los esfuerzos que se han realizado para crear conciencia ecológica en nuestra sociedad; muy ardua la tarea de algunos movimientos sociales para institucionalizar la sensibilización ambiental; y bastantes las conferencias internacionales promovidas por la ONU para controlar políticamente la crisis. Pero a tenor de lo acaecido se puede asegurar que los discursos que se han escuchado han tenido mejor audiencia que el éxito en la tarea política de dar respuestas adecuadas. Entre otras razones porque no se desea penetrar en las raíces de la crisis.

Ha sido el Papa Francisco, también en una carta -esta vez dirigida a todo el mundo (LAUDATO SI’, 2015)- quien ha puesto en primer plano de actualidad el problema ecológico, no sólo denunciando los males que aquejan a “nuestra casa común”, sino profundizando en sus causas e incidiendo en sus raíces: el “nuevo paradigma tecnocrático” y “el antropocentrismo moderno” que han convertido al hombre en explotador de la naturaleza. En su argumentación, vincula la crisis ambiental con la crisis social y humana de la cultura actual; y desde un planteamiento  de “ecología integral”  llama a una “conversión ecológica” que ha de afectar no sólo a las instituciones políticas sino también a nuestros hábitos de consumo.

¿Seremos capaces de afrontar estos retos?

GRUPO AREÓPAGO

 

 

 

 

Consumo desenfrenado

Black-Friday

Llega el Black Friday a nuestras vidas. Justo antes de que comience la campaña de Navidad, multitud de anuncios publicitarios nos avisan de la importancia del viernes negro, una oportunidad única para adelantar las compras de Navidad a precios únicos e irresistibles.

Los grandes descuentos y las mejores ofertas ya no sólo se concentran en periodos de rebajas o en fechas importantes, sino que continuamente estamos recibiendo anuncios sobre campañas destinadas al consumo desenfrenado como puede ser el Black Friday,  la campaña Mid Season, 3 x 1,  por poner unos ejemplos. Los descuentos y las promociones ya no sorprenden a nadie. Si se quiere incentivar la venta de un producto no hay nada mejor que bajar los precios y lanzar una atractiva campaña de marketing de atracción para que se consiga este objetivo.

En estas fechas prenavideñas, en las que lo que menos se celebra es la Navidad,  el gran consumo se activa de manera automática, y son muchas las asociaciones de consumidores y organismos oficiales los que ofrecen consejos para realizar un consumo responsable y seguro; también es la época en la que se realizan campañas de concienciación para un mejor consumo en Navidad, donde la economía familiar y personal se resiente.

Hoy en día estamos expuestos a una gran presión publicitaria y evitar consumir y malgastar se hace misión casi imposible, pero realizar un consumo razonable y sensato sí se puede conseguir si nos lo proponemos. Querer y poder. Ahora más que nunca deberíamos desarrollar nuestra capacidad crítica y reflexionar si lo que se va a adquirir es necesario, si es saludable, si cumple con los requisitos medioambientales, si es solidario o ayudará a alguien o a nosotros mismos. No caigamos en la tentación del consumo compulsivo que nos impone la sociedad del capitalismo. Digamos no a los anuncios que nos entran por los ojos e incluso hasta por las emociones para consumir en exceso, generando derroche.

La Navidad no es consumo; la Navidad no es gasto; la Navidad es alegría, es Buena Noticia. Es Caridad, es Amor. Es el Nacimiento del Hijo de Dios. Y eso no cuesta.

GRUPO AREÓPAGO

Como cada día 25

VIOLENCIA

Como cada día 25, el artículo del grupo Areópago tiene como tema central la defensa de la vida. Hoy es 25 de noviembre y se celebra el DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

En esta sociedad de la que formamos parte, cuando hablamos de violencia contra la mujer, rápidamente vienen a nuestra mente escenas en las que aparece un hombre (por así llamarle), golpeando, insultando, amenazando, incluso y por desgracia, quitando la vida a una mujer. Es evidente que cada mujer que cae herida o sin vida por la violencia de un hombre merece toda nuestra atención y que debemos hacer todo lo posible para que no se dé ni un caso más de ningún tipo de violencia.

Pero curiosamente, cuando se habla de mujeres víctimas de violencia, nunca se habla de los miles de mujeres asesinadas por el aborto, ni de las que son víctimas de él cuando por diversas y múltiples circunstancias se ven abocadas a tomar esta dramática decisión.

Hay un dato para muchos desconocido y que conviene traer a colación. Las pioneras del movimiento feminista, aquellas mujeres que iniciaron una loable lucha por la defensa de los derechos de la mujer, eran profundamente contrarias al aborto. Paul Alice, líder de la campaña que luchó por el reconocimiento del derecho al voto de la mujer en Estados Unidos, llegó a afirmar que “el aborto es lo último para abusar ilegítimamente de la mujer, el aborto es violarte hasta las entrañas”.

En el fondo de este relativismo que nos envuelve, en el fondo de la ideología de género que impregna leyes, movimientos, comunicación, información, hay de nuevo una tremenda dictadura, en la que los fuertes siguen abusando de los débiles. Pierden toda fuerza moral los que en aras de la defensa de la mujer, quieren protegerla del maltratador olvidando que no hay mayor maltrato que abocar a estas mujeres a tomar la decisión de acabar con la vida de su hijo (falta de ayudas sociales, falta de mensajes de refuerzo positivo en el momento del embarazo inesperado, falta de compromiso real con la maternidad, etc). Cuando, en el tú a tú con una mujer que ha abortado, puedes captar su profundo dolor, su rabia, impotencia, ira, sabes que aquella mujer ha sido sin duda víctima del mayor de los maltratos. Y su hijo/a también.

El rechazo de la violencia contra la mujer debería integrar también la ejercida por omisión ante situaciones de riesgo de aborto.

 

 

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Dopaje en el deporte

Hay últimamente muchas noticias sobre el deporte que tienen relación con el dopaje. Abrir un periódico y encontrar estos titulares: Detección del atleta Ilias Fifa; investigaciones sobre presunto dopaje sistemático en China; ciclista italiano da positivo en un control, etc. Estos son algunos de los titulares que recientemente hemos leído en la prensa y que nos demuestran que lamentablemente no siempre hay juego limpio en el deporte.

A lo largo de la historia del deporte mundial son cientos los deportistas sancionados por dopaje, entre ellos deportistas consagrados, relevantes en su disciplina, poseedores de récords mundiales y ganadores de medallas olímpicas. Deportistas que nos habían hecho creer porque así parecían demostrar espíritu de sacrificio y de lucha por ser los mejores en su especialidad. Todo era mentira. En realidad mejoraban su rendimiento con la ayuda de sustancias ilícitas. Sus éxitos falsos; éxitos del doping.

Aunque se conocen los efectos negativos del dopaje y las consecuencias que tienen para los deportistas, muchos son los que acceden al consumo de sustancias dopantes ilegales. El fin no justifica los medios. El éxito tampoco.

Cuando un deportista gana una competición confiamos en que es el mejor en velocidad, en resistencia, en fuerza o en superación. Da igual qué clase de deporte haga.  Pero cuando las noticias que nos llegan son relativas al éxito conseguido gracias a una sustancia prohibida, llega la decepción y el engaño. El deportista y la trampa entran a formar parte del partido. Nuevos protagonistas. Malos compañeros.

Si el deportista se ha dopado, ha cometido una infracción y ha atentado contra su salud. Una práctica antideportiva que le ha llevado a traicionar la confianza y los valores éticos del deporte. Por tanto cabe preguntarse ¿Dónde está la honestidad del deportista?. Si recurriendo al engaño se lleva a mejorar el rendimiento ¿Qué ejemplo se está ofreciendo a los jóvenes? ¿Qué imagen está dando el deporte? Una mancha en el deporte, difícil de borrar. Y que esconden  los principales valores del deporte –y tan necesarios en la sociedad- como son el sacrificio, la motivación, el trabajo en equipo, la disciplina, y el esfuerzo. Éxitos sí. Bienvenidos sean. Fraude no.

 

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La educación, un derecho básico del niño

El 20 de noviembre celebramos el “Día internacional del niño”, que surge para concienciar a la sociedad sobre la importancia de proporcionar a los más pequeños una infancia digna y feliz que les permita construir su identidad como persona, es el marco desde el cual hemos de considerar la educación como un valor básico para tal fin. En este  marco nos preguntamos si la familia actual, primer ámbito de acogida y reconocimiento del niño para educarle e integrarle en la gran familia humana, está respondiendo a dicha finalidad.

Sociólogos y analistas importantes están bastante de acuerdo en diagnosticar que nuestra sociedad está sumida en una gran crisis pedagógica que afecta a las transmisiones y por tanto a la socialización y a la educación del niño. Y qué duda cabe, a las instituciones educativas tradicionales comenzando por la familia.

 

Sin entrar en consideraciones sobre los modelos de familia vigentes en la sociedad actual y en su influencia en la educación de los hijos –que son muchas y muy importantes-, existen factores socioculturales  que planean interrogadores sobre las respuestas que la mayor parte de las familias están dando en y desde su faceta educadora. El individualismo creciente que la modernidad nos ha dejado a través de varios siglos es uno de ellos. Conforma la “cultura del yo” (H. Béjar, 1993).  Atrapada en sus redes, la familia,  se ha alejado de la vida pública. El llamado “Estado providencia” ha ido asumiendo tareas que le son propias, sobre todo en el terreno de la educación. Muchos padres en la actualidad han desertado de su labor educativa para delegar totalmente en el Estado. Sus consecuencias en relación con muchos problemas que plantea la educación son fáciles de deducir.

 

Y no le va a la zaga la renuncia de muchos padres al ejercicio de la autoridad sobre los hijos. La familia actual, intentando superar el autoritarismo de otros tiempos, no ha sabido o no ha podido conjugar el debido equilibrio autoridad-libertad, fundamental en cualquier proceso educativo y socializador. Si a estos dos importantes factores unimos las prisas y la provisionalidad como notas distintivas en las relaciones sociales, y la influencia de la llamada “sociedad del postdeber o de las vivencias” (G. Lipovetsky, 1994) que sitúan como eje experiencial familiar el clima emocional y la obsesión por el disfrute, nos encontramos con un tipo de familia incapaz de realizar proyectos comunes, como es el de la educación, que requieren el largo plazo.

El “Día internacional del niño” es una invitación a la reflexión.

 

 

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Un plan sin vida

Fotografía pixabay

Fotografía pixabay

Hace unas semanas la Comunidad de Madrid ha presentado el PLAN INTEGRAL DE ABORDAJE DE LOS EMBARAZOS NO DESEADOS 2017-2020. El plan quiere trazar unas líneas de actuación que eviten los embarazos no deseados y que favorezcan la “interrupción voluntaria” de los mismos, facilitando el acceso a la información relativa a los trámites necesarios para llegar al aborto y la educación afectivo-sexual, desde una perspectiva de género.

Cuando uno lee detenidamente el documento, puede ver claramente cómo la artillería pesada de la cultura de la muerte se ha desplegado en él. Curiosamente no hay una sola referencia a la posibilidad de encauzar un embarazo inesperado, mediante las ayudas necesarias, públicas o privadas, hacia su desarrollo completo y el nacimiento de ese niño, que no puede ser quien pague las consecuencias del mayor o menor deseo con el que sus padres lo esperan.

No es extraño este enfoque cuando para la elaboración del Plan se ha contado con muchas asociaciones y colegios profesionales, exceptuando justo a aquéllas que desde hace años están ayudando en la Comunidad de Madrid a que esos embarazos inesperados se conviertan en ocasión de acompañamiento, ayuda, esperanza y vida tanto para los bebés que llegan a nacer  como para sus padres. Efectivamente nadie ha requerido la aportación de las asociaciones y fundaciones pro-vida. Es más, una de las asociaciones consultadas es ni más ni menos que la filial en España de la multinacional del aborto “Planned Parenthood”, el abortorio más grande del mundo, con un aborto cada 97 segundos.

Salvando las enormes distancias, es como si al elaborar el plan de prevención de incendios no se hubiera contado con la ayuda que pueda facilitar el Servicio de Emergencias o los bomberos de la Comunidad de Madrid y se hubiera recabado en cambio la opinión o buscado la ayuda de la “Asociación de Pirómanos de la Rivera del Manzanares”. ¿Alguien encuentra un punto de lógica al hecho de no optar por la vida? ¿Dónde está la búsqueda del bien común que debe caracterizar toda actuación de los poderes públicos? ¿Quién protege a los más vulnerables en esta situación, que son el hijo en riesgo de muerte violenta y la madre en riesgo de aborto?

Una vez más, quienes tienen el encargo de velar por los derechos fundamentales de todos los ciudadanos dejan a los más débiles absolutamente indefensos. Vidas truncadas para siempre ante la indiferencia más absoluta.

 

 

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El fracaso de la política

congreso diputados

Desde que la dimensión política de la vida comenzó a ser en el mundo clásico  materia de reflexión filosófica y experiencia vital en su aplicación práctica, se ha manifestado a través de la historia de muchas y diferentes maneras. Pero ha sido el ágora, como metáfora de la democracia, la  que ha logrado su más amplia aceptación con sus dos principios básicos: el diálogo integrador y la participación  sin exclusiones. Hoy, sin lugar a dudas, consideramos a la democracia, con todas sus imperfecciones, como el mejor sistema político.

En su praxis  actual han irrumpido con fuerza dos factores que están siendo determinantes en la aplicación práctica de esos dos principios: La influencia de los medios de comunicación en la toma de decisiones políticas, y la aparición y auge de los populismos. Ambos han colaborado a que la acción política salga del ágora a la calle, y con ello, la mayor posibilidad de participación y concienciación en la acción política; pero de alguna manera son también responsables del deterioro que está sufriendo últimamente nuestra joven democracia.

El mundo de la televisión y de las redes sociales, manejadas por intereses ideológicos, se convierten muy a menudo en instrumentos de adoctrinamiento político y vías de ruido caótico con peligrosos efectos sobre el sistema democrático. Es frecuente en sus tertulias y mensajes anteponer el monólogo partidista y la agresividad verbal al diálogo serio y argumentativo sobre las ideas. La política degenera de esta manera en espectáculo y olvida su principal finalidad: la consecución del bien común.

Las ideologías populistas surgen como contrapunto al fracaso político del mismo sistema democrático minado por la corrupción y la aplicación de políticas injustas. Representan en principio una respuesta política sincera y argumentada; pero cuando se sitúan en el ámbito del antisistema y la demagogia con el único objetivo de la movilización por la movilización, y sostenidos  por un discurso simplista y dualista de buenos y malos suscitando el odio político, devienen en fundamentalismo político. Al generar resentimiento y desconfianza en la sociedad rompen toda actitud de diálogo integrador  y posibilitan el fracaso de la acción política.

La crisis política de Cataluña es un auténtico paradigma de fracaso político. El uso torticero de los medios de comunicación por el poder político y el intento de exclusión del diferente dentro y fuera del ágora por una ideología excluyente, ha minado  el sistema democrático y ha producido una fractura social que va a tardar mucho tiempo en recomponerse. Trabajar con esperanza por esta reconstrucción es el camino de la buena política.

 

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Una DUI diferente

Ha pasado. Tras un largo tiempo de desafíos, ilegalidades e incertidumbre, el Parlamento de Cataluña, con apenas la mitad de sus miembros y en ausencia de casi la otra mitad, ha decidido proclamar la independencia respecto del resto de España y declarar la apertura del proceso hacia la constitución de una República catalana.

Muchos nos seguimos preguntando cómo hemos podido llegar a este extremo. No entendemos cómo es posible que no hayan funcionado los mecanismos previstos en nuestro sistema político para lograr el entendimiento.

El Estado ha ido renunciando paulatinamente a una presencia activa en el territorio de Cataluña. Los líderes políticos catalanes que se han pronunciado  a favor de la independencia dejaron hace meses de representar a los ciudadanos que les votaron. Los partidos políticos han actuado en todo este tiempo  con una clara mirada cortoplacista, más interesada en el voto inmediato que en el bien común de España y de los españoles. Se han cometido errores graves, fruto de extremismos ideológicos, que han resucitado fantasmas del pasado que creíamos superados. Hemos perdido los valores colectivos y renunciado a la búsqueda de las virtudes en favor de nuestro propio interés personal. Son algunas ideas que pueden ayudarnos a entender cómo debemosactuar ante esta situación pensando en el futuro.

Es claro que un Estado democrático sin Estado de Derecho no es legítimo, como tampoco lo es un Estado de Derecho sin el valor de la democracia. Una Cataluña independiente creada fuera del marco constitucional y en contra de las reglas del juego democráticas es pura artificialidad. Pero un Estado insensible a necesidades colectivas fuertemente interiorizadas constituye pura irresponsabilidad.

Es obvio que ha llegado el momento de, una vez que se restablezca la legalidad perdida a través de los instrumentos constitucionalmente previstos para ello y desde la unidad de todos los partidos constitucionalistas, abrir un proceso más amplio de reflexión acerca de quiénes somos como comunidad y a dónde queremos ir juntos. No basta solo el Derecho. Tampoco que la decisión la tomen otros.Resulta imprescindible plantearse a nivel individual y colectivo qué hemos de hacer.

Ante la Declaración Unilateral de Independencia, necesitamos una DUI diferente, una decisión de unidad inteligente. España es más que nuestros dirigentes públicos. La unidad no se construye con unos pocos. España somos todos.

 

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