Un SOS que te puede tocar. DONA SANGRE.

El 14 de junio se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre. Hay días que se deberían conmemorar siempre porque la generosidad y el amor tendría que darse sin que nos lo tuvieran que recordar. Aún así, bienvenido sea el Día Mundial del Donante de Sangre, que nació con el objetivo de animarnos a donar sangre y crear conciencia del bien que hacemos cuando se produce. No podemos olvidar, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que cada dos o tres segundos alguien en algún lugar del mundo necesita sangre y que periódicamente son los hospitales los que lanzan un SOS pidiendo donaciones.

Es un gesto de amor enorme, más que un acto social que se suele repetir entre quienes ya son donantes. La sangre se dona sin saber para quién es; es para quién lo necesita en un momento determinado. La sangre se confía a los médicos que son los testigos y fedatarios públicos de nuestra donación. Nuestra sangre es un bien que se traduce en dar la vida por los demás.

En 2018 el lema de la Campaña del Día Mundial del Donante de Sangre fue “date a los demás. Dona Sangre. Comparte Vida”. Un lema sencillo y claro. En esta edición de 2019, según la Organización Mundial de la Salud ( https://www.who.int/es/campaigns/world-blood-donor-day/2019/about, es),  es “Sangre segura para todos”. Se quiere poner el foco de atención en la necesidad universal de sangre segura, creando suministros de sangre sostenibles a nivel nacional que permitan atender las necesidades de los pacientes. En la explicación de la campaña se indica que se quiere “alentar vivamente a más personas en todo el mundo a convertirse en donantes de sangre y a hacer donaciones regulares como forma de lograr el acceso universal y oportuno a transfusiones de sangre segura”. Una llamada a cada uno de nosotros.

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Según datos de la OMS “la tasa de donación de sangre por cada 1000 personas es de 32,6 en los países de ingresos altos, 15,1 en los de ingresos medios altos, 8,1 en los de ingresos medios bajos y 4,4 en los de ingresos bajos” (https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/blood-safety-and-availability). Este porcentaje en países desarrollados todavía es muy bajo. ¿Por qué no hay más donaciones? ¿Por qué esta falta de conciencia para dar vida? ¿Por qué no dar lo que se nos ha regalado?

Es urgente y es prioritario animarnos a ser generosos y a donar sangre habitualmente. No podemos hacer oídos sordos a los avisos urgentes que nos llegan indicando que se necesita sangre de un tipo de grupo sanguíneo, porque no sabemos si mañana seremos nosotros los que gritemos: SOS.

Un gesto silencioso, como definió el Papa Francisco en la Jornada de 2015, “que contribuye a ayudar a millones de hermanos en dificultad”.

 

GRUPO AREÓPAGO

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