Areópago Diálogo

“Hacia una cultura del encuentro"

Month: mayo 2018

Regalos solidarios en BBC

“BBC”. Así se conoce en el lenguaje periodístico y comercial a las bodas, bautizos y comuniones que mayoritariamente se celebran en los meses de mayo, junio y julio. Meses por excelencia para realizar estos acontecimientos que se convierten en grandes quebraderos de cabeza para muchas familias, que pierden el sentido de lo que realmente celebran, un sacramento. Son meses donde mucha gente tira la casa por la ventana, donde el consumo y el derroche toman protagonismo; donde el desembolso económico es en ocasiones difícil de asumir por las familias. Tanto es así que el verdadero motivo de celebración, como es el bautismo, el matrimonio o la Primera Comunión quedan en segundo plano o incluso como algo anecdótico. Es una excusa para un gran boato.

Al margen de esto estas celebraciones tan especiales pueden ser un buen momento para ser solidario y colaborar con una buena causa como es realizar un donativo, con el importe del dinero de los regalos que se entregan a los invitados de la fiesta a entidades como Cáritas, Manos Unidas u otras organizaciones no gubernamentales. Un detalle, simbólico, que muestra el compromiso con aquellos que no podrán hacer una gran celebración; o que permitirá ayudar en la investigación de alguna enfermedad; o que hará que otros niños sean más felices. Un gesto que pone de manifiesto que en la celebración también están aquellos que necesitan de nuestra generosidad. Un poco es mucho.

Del mismo modo que los organizadores de las bodas, bautizos o comuniones reciben regalos de los invitados – que en muchas ocasiones no les hace falta-, también se puede trasladar la generosidad a los demás. Compartir la alegría con los que más lo necesitan, es uno de los lemas de Cáritas en Toledo, para animar a la caridad y a la verdadera generosidad.

Frente al consumo desmesurado de la sociedad en este tipo de acontecimientos festivos, realizar un simple gesto solidario dice mucho de nosotros. Puede ayudar a muchas personas. Los invitados también serán cómplices de la iniciativa y sobre todo será un evento de gran corazón.

En Jornadas como el Día de la Caridad, que celebra Cáritas coincidiendo con la Fiesta del Corpus Christi, quizás sería bueno reflexionar sobre nuestro compromiso con los que menos tienen.

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Primeras Comuniones y jueces

primera comunión

Mes de mayo, mes de las Primeras Comuniones, mes de celebraciones religiosas y familiares y mes donde también llegan las discusiones y riñas entre padres separados o divorciados por la decisión de si “la niña o el niño tiene que o no que hacer la Primera Comunión”.

Este problema, cada vez más frecuente, surge porque alguna de las partes se niega a que su hijo reciba el Sacramento de la Eucaristía. Las razones para no ponerse de acuerdo pueden ser muchas y muy variadas: no son creyentes; no están de acuerdo con la educación religiosa del menor; no es el deseo del niño o niña; no es el mejor momento en la vida para celebrar este acontecimiento… Sin embargo, en la mayor parte de los casos, la verdadera razón radica en la oposición radical a todo lo que decida la parte contraria. El enfrentamiento es tal, que en ocasiones la falta de acuerdo conduce a que sea un juez quien se vea llamado a determinar si el menor puede o no celebrar la Primera Comunión. Ello suele ocurrir cuando el niño está en el último año del curso de Iniciación Cristiana y, además, ya ha sido bautizado y cursa la asignatura de religión decisión de los padres adoptada antes de iniciar los trámites del divorcio o separación.

Ciertamente, llama la atención que haya de ser un juez quien decida sobre la recepción de un Sacramento tan importante para la vida de un cristiano, como es la celebración de la Primera Comunión.

Judicializar la vida espiritual de los hijos como consecuencia del egoísmo y la soberbia de los progenitores no sólo es contrario a toda lógica; resulta, además, contraproducente para el propio menor. ¿Tan difícil es pensar en el bien espiritual de nuestros hijos?

 

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Prohibido prohibir

prohibido

Esta es una de las muchas y variopintas consignas de los movimientos que prepararon y promovieron hace ya 50 años el mítico “Mayo del 68”. Sin entrar en valoraciones del acontecimiento -no es nuestra intención-, sí creemos necesario llevar a reflexión las repercusiones que han tenido en las generaciones actuales algunas de sus consignas y las ideologías que lo promovieron.

Y motiva esta reflexión el avance de la agresividad y la violencia en la sociedad actual y la situación de normalidad que están adquiriendo. Se visibiliza en los hogares y en los colegios; se hace notar en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los deportes y momentos de ocios, en la vida política… Y solamente surge la indignación y el rechazo social ante hechos especialmente virulentos. Indignación que, sin embargo, no lleva a preguntarse por sus causas, que sin duda se encuentran en el ámbito de la educación.

La generación que vivió y promovió el mítico “Mayo del 68” creció y vivió en una época de rebeldía frente a la generación silenciosa y obediente de sus padres (Javier Urra, 2007). Fue la generación del rock and roll, la televisión, la liberación femenina… Los nuevos medios de información propiciaron grandes cambios culturales y de valores que de alguna manera repercutieron en el hecho educativo. Con Vargas Llosa (2009) nos atrevemos a afirmar que el “prohibido prohibir” del Mayo del 68 y las ideologías que lo sustentaban “extendió al concepto de autoridad su partida de defunción”. A fuer de combatir el autoritarismo, se erró en el diagnóstico y se eliminó “la autoridad”, elemento básico en todo proceso educativo. Sus principales víctimas: la familia y la escuela.

Aquellos hijos rebeldes, instrumentalizados por las ideologías dominantes, se convirtieron con el tiempo en padres permisivos, sumisos a sus hijos, volubles e indecisos; amigos y compañeros mejor que padres, sin atreverse a imponer reglas para que sus hijos no sufran y se frustren. Este perfil de padres ha traído consigo lo que algunos llaman “la generación de niños tiranos”: Excluidos de la obediencia, consideran la vida como algo a disfrutar sin exigencias y esfuerzos. El “niño tirano” suele ser intolerante, individualista, demandante de acción inmediata y con tendencia al aislamiento, el hedonismo y a la agresividad cuando no se atienden sus deseos.

¿Se podrá dar respuesta educativa a nuestros problemas convivenciales desde este modelo de familia permisiva y desde una escuela que ha disminuido su capacidad socializadora con la pérdida de autoridad de maestros y profesores?  Para la reflexión.

¿Qué hacemos con las catedrales?

catedral toledo

Escribe Julio Llamazares en su columna titulada “Catedrales” (El País, 7/04/2018) que, tras un viaje de 16 años que le ha llevado a visitar las 74 catedrales españolas, llega a la conclusión de que estos templos “han sido despojados de su significación inicial y convertidos en simples museos por los que deambulan escuchando sus audioguías turistas de todas las procedencias salvo de la ciudad en la que se alzan”, habiéndose convertido así en “edificios vacíos de toda espiritualidad (religiosa o profana, tanto da) sin otro destino que el de generar dinero. Los mercaderes del templo hoy son los propios obispos.”

Detrás de toda generalización existe siempre un hecho verdadero. Pero en muchas ocasiones la generalización equivale a inexactitud, falta de rigor e, incluso, falsedad. El doctor David Burns llega a describir la generalización excesiva como una de las distorsiones cognitivas causantes de ansiedad o depresión (Sentirse bien, 1995).

Excede de las posibilidades de un artículo como este el analizar todas y cada una de las catedrales españolas y, además, en todos y cada uno de los momentos del año (cosa que, naturalmente, tampoco analiza Llamazares). Sin embargo, sí cabe señalar que la catedral de Toledo, si bien es culpable del delito de disponer de audioguías para los turistas —como denuncia Llamazares—, también es lugar habitual de celebración litúrgica de los fieles junto a su arzobispo, como se pone especialmente de manifiesto en Semana Santa, Pascua, Corpus Christi, inicio y clausura de curso pastoral o en las Jornadas Diocesanas de Pastoral; se celebra la Santa Misa, abierta a todos los fieles, al menos dos veces al día en rito romano y una en rito hispano-mozárabe; tienen lugar todas las celebraciones importantes de los seminarios mayor y menor, especialmente las órdenes sagradas; acoge y organiza celebraciones, ritos y oraciones especiales en Adviento, Cuaresma, octavario de Nuestra Señora del Sagrario, etc.; la custodia de Arfe no solo se utiliza para procesionar el día grande del Corpus Christi, sino que el Santísimo Sacramento queda expuesto en ella para la adoración de los fieles en la catedral durante los días previos y posteriores al Corpus. Por otra parte, existe un compromiso concreto del Deán y Cabildo Primado con los más necesitados, promoviendo acciones específicas a lo largo del año en colaboración con Cáritas Diocesana y acogiendo personalmente a las personas necesitadas en el templo para diversas actividades. ¿Se puede decir entonces, honestamente, que la catedral de Toledo está vacía de toda espiritualidad? Evidentemente, no.

Por supuesto que la religiosidad y la asistencia a las celebraciones religiosas se encuentran en evidente descenso en España —no solo en las catedrales—, y siempre se podrá mejorar el servicio a los fieles cristianos y a la sociedad que pueda prestarse desde las catedrales. Pero conviene cuidar la generalización excesiva que, a veces, busca más justificar un prejuicio que  encontrar la verdad.

Si el Estado financia el mantenimiento y reparación de las catedrales, a algunos les parece mal. Y si el cabildo cobra entrada para sufragar los cuantiosos gastos de mantenimiento y reparación sin depender del Estado, les parece también mal. Si las catedrales se usan solo para actos religiosos, exclusivamente para los católicos, les parece mal. Pero si se organizan exposiciones, conciertos y actividades culturales al servicio de la sociedad en general, también les parece mal. Si se dedican los templos a fines espirituales, caemos en el espiritualismo. Y si se acepta la visita turística y las actividades culturales, se está vaciando el templo de espiritualidad. Solo se verán satisfechos cuando consigan despojar a la Iglesia de sus bienes, como se ha puesto de manifiesto con las catedrales de Córdoba o Zaragoza.

En definitiva, haga lo que haga la Iglesia, hay personas que nunca estarán contentas simplemente porque la Iglesia les molesta. Y las catedrales, como signo teológico, como referente para la vida pastoral de la diócesis, como embrión de las actuales universidades, como anticipo de las instituciones asistenciales posteriores, como recuerdo visible de que son las raíces cristianas las que han forjado toda nuestra cultura occidental y europea, molestan también a quienes —quizá— desearían que la Historia hubiese discurrido de manera diferente.

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El discurso del odio en internet

internet pixabay

Desde el año 2016 han ocurrido muchos acontecimientos que han provocado que se hable en las redes sociales del llamado discurso del odio. ¿Pero a qué nos referimos cuando hablamos de discurso de odio? Según un Informe sobre la Evolución de los Incidentes relacionados con los delitos de odio en España, publicado por el Ministerio del Interior Español en 2016, estos son aquellos que “tienen que ver con injurias, amenazas, vejaciones o tratos degradantes tipificados como antisemitas, racistas, sexistas”.

Hace ya tres años que los Estados Miembros de la Unión Europea vienen colaborando con las empresas de medios de comunicación social para garantizar que se luche contra la incitación al odio en Internet, y por este motivo en mayo de 2016 la Comisión Europea, junto con las empresas TI (Facebook, Twitter, Youtube y Microsoft) hicieron público un Código de conducta que incluía una serie de compromisos contra la incitación al odio en Internet en Europa.  Las instituciones de la Unión Europea y los Estados Miembros lo tienen claro pero ¿las empresas están cumpliendo con el código de conducta? Sería discutible.

Otro dato interesante del informe del Ministerio del Interior es que la mayoría de los investigados por delitos de odio eran hombres españoles de entre 18 y 40 años, jóvenes denunciados por injurias y amenazas de carácter ideológico, sexista o racista realizadas a través de internet.  Estos jóvenes representan el futuro de la sociedad, jóvenes que fomentan el odio entre la sociedad. Jóvenes youtubers que se graban agrediendo a quienes no les gusta, como el joven de 19 años, con un millón de seguidores, que se grabó humillando a un mendigo en Barcelona.

Ante estos comportamientos cabe preguntarse ¿Qué futuro nos espera? ¿Dónde queda el respeto, la tolerancia entre todos?  ¿Qué hacemos nosotros para evitar el odio?

Internet es un canal de comunicación demasiado rápido para promover esta clase de incidentes y comentarios relativos al odio hacia los demás ¿Cómo podemos combatir esta clase de delitos realizados a través de internet? La libertad de expresión es un derecho, pero nunca se puede superar si esa libertad implica saltarse todos los límites del respeto, la tolerancia y la convivencia. El buen uso de las nuevas tecnologías está en nuestras manos, y denunciar las injusticias y agresiones también.

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