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Recientemente ha tenido lugar en Roma un encuentro promovido por la Comisión de Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea con el objetivo de ofrecer ideas para repensar Europa. En el seno del mismo, el Papa Francisco ofreció un discurso que, más allá de las referencias al papel del cristianismo en el proceso de construcción europea, aporta algunas claves que pueden ayudar en el empeño por mejorar la Unión Europea a todos los que, desde las instituciones o desde la sociedad civil, creemos en este proyecto comunitario.

El discurso parte de la centralidad de la persona y del rechazo de la tendencia a reducirla a cifras cuando de abordar problemas se trata; también se refiere a la importancia de la comunidad, entendida como unidad de lo común y, por ello, antídoto frente a los individualismos. Califica una y otra –persona y comunidad– como los pilares de Europa. A partir de ahí, ofrece varias claves para el futuro: diálogo, inclusión, solidaridad, desarrollo y paz.

Favorecer el encuentro por medio del diálogo, crear un espacio de solidaridad donde países y personas nos apoyemos mutuamente, valorar las diferencias y optar por incluirlas en la comunidad, hacer de la unión la fuente del desarrollo y promover la cultura de la pazson lasherramientas imprescindibles para la construcción del futuro de Europa. En realidad, si lo pensamos bien, son las condiciones necesarias para todo tipo de convivencia comunitaria.

Como señaló Jean Monnet, “no unimos Estados, unimos hombres.

GRUPO AREÓPAGO