Areópago Diálogo

“Hacia una cultura del encuentro"

Tag: Grupo Areópago (page 1 of 5)

Lenguaje injustamente excluyente

 

Imagen de Pixabay

Imagen de Pixabay

Está de moda usar el lenguaje inclusivo. Este lenguaje responde al valor de la idéntica dignidad del varón y la mujer, y lo propugna haciendo mención explícita y continuada de lo femenino.

Es una buena iniciativa, siempre que su uso se enmarque en el valor real que tiene. Pero no es realista confundir realidad y lenguaje.

El ser humano capta la realidad. La traduce en conceptos que maneja gramaticalmente con palabras. Esta facultad es asexuada, precisamente porque es espiritual, perteneciente a la persona en cuanto ser humano, patrimonio de todo hombre por ser hombre.

La Constitución Española recoge los valores de convivencia de los españoles y los propugna desde un marco legal. Todo esto es asexuado, porque es mucho más profundo, es para todos los españoles en cuanto personas humanas. La Gramática Española vertebra el idioma desde criterios de coherencia conceptual. También es asexuada. Ambas, desde su perspectiva propia, contribuyen a la dignidad de la persona, varones y mujeres, bastante más que las palabras. Sexuar la Justicia y la Gramática parece irrelevante, por que son inclusivas. Y desde luego sería muy injusto, puerilmente injusto, acusar a la Constitución de contribuir a la desigualdad, o a los Académicos de la RAE de machistas, cuando su labor se sitúa exquisitamente en la línea de los mejores productos del espíritu humano y de la convivencia en la España contemporánea.

Sorprende que en España se insista tanto en el lenguaje inclusivo y se descuiden cada vez más las facultades humanas que dan sentido al lenguaje, como son las Humanidades, la Filosofía y la Religión. Si no se entiende la “dignidad del ser humano”, hablar de hombres y mujeres es simplemente contraponerlos, aunque resulte políticamente correcto.

GRUPO AREÓPAGO

Fútbol es fútbol

Fotografía Expansión

Fotografía Expansión

A un célebre entrenador de fútbol de hace ya un tiempo, cuando se le preguntaba sobre algunas cuestiones referidas a este deporte, siempre contestaba: “fútbol es fútbol”. Es una expresión que se ha hecho tópico en el argot futbolístico de este país para referirse a alguna cuestión técnica difícil de explicar, o a algún resultado insólito y a determinadas jugadas difíciles de interpretar desde los parámetros de la simple lógica humana.

Es cuestionable que el llamado “deporte rey” lo sea por sus extraordinarias excelencias deportivas, que sin duda las tiene, o por la belleza estética que desarrolla cuando se le contempla como espectáculo, que también la ofrece; sino por otros muchos y variados aspectos que lo sitúan en la dinámica de fenómeno social universal que trasciende los esquemas puramente deportivos y de espectáculo de masas. Valga como botón de muestra el espectacular desarrollo del Campeonato del mundo celebrado en días pasados en Rusia. Hoy día es difícil encontrar acontecimiento social que ofrezca las cifras de seguimiento presencial y virtual que se han dado en dicho evento. Los medios de comunicación hablan de tres millones de espectadores presenciales y  otros tantos millones de seguimiento en televisión. Sin mencionar los espacios que ha ocupado en medios escritos y radiofónicos.

Por eso la expresión “Fútbol es fútbol” podría ser también metáfora de lo que representa este deporte en la vida cotidiana de las gentes: es tema de conversación en todas las tertulias y despierta grandes pasiones y a veces graves conflictos; los jugadores son referentes para niños y jóvenes de todo el mundo, a los que idealizan, idolatran y desean imitar… De ahí la gran cantidad de literatura que se vierte sobre el tema y el interés que suscita para muchos sociólogos, filósofos y antropólogos. Algunos, en la explicación del fenómeno, lo contemplan como “filosofía y metáfora de la vida”; otros, como fenómeno social en búsqueda de la identidad perdida; e incluso, otros en fin, como la “religión del siglo XXI”.

Sin entrar en el debate sobre dichos planteamientos, sí es preciso señalar que el fútbol tal como se contempla en la actualidad y que tiene indudables valores como deporte asociativo a practicar y como espectáculo de masas para entretener, encubre graves patologías y grandes mentiras que discurren desde el culto idolátrico a la persona y la confrontación extrema que lleva muchas veces a la violencia fanática y partidista, hasta la mercantilización y corrupción que predomina en torno a los multimillonarios y obscenos fichajes.

Tal vez debamos hoy recordar que aquel fenómeno sociocultural que surgió en el mundo clásico dando origen al olimpismo y que tendía a cultivar importante valores humanos y sociales lo llevó a su crisis y desaparición las mismas circunstancias que se están dando hoy en este mal llamado “deporte rey”.

GRUPO AREÓPAGO

Necesito likes

likes¿Qué serías capaz de hacer por un like? Es el lema de una campaña publicitaria de una compañía de telefonía. El spot narra la historia de un adolescente que se prepara para ir de fiesta, y lo sube a las redes sociales. Pero es mentira.  No va de fiesta aunque para sus seguidores sí que va. Este anuncio publicitario pretende hacer ver que las redes sociales se convierten en grandes escaparates para nuestra vida –a veces inventada y manipulada- y son grandes herramientas para condicionar quiénes somos y qué hacemos.

Este anuncio es solo un ejemplo de lo que cada día millones de adolescentes – y no adolescentes- publican en las redes. Su vida se muestra sin pudor en la red social del momento, donde miles de personas pueden opinar sobre si lo que publica el adolescente les gusta o no.  ¿Cuántos “me gusta” tiene esta actividad que ha realizado? ¿Cuántas reacciones positivas? Para un adolescente el número de likes puede ser muy importante en su día a día y se puede convertir en algo vital. Significa que es aceptado por sus amigos o por todos los followers que tenga. Puede llegar a magnificarse e incluso quererse más.

Es más que cierto que el comportamiento de todos nosotros con el uso de las redes sociales ha cambiado en los últimos tiempos; y su manejo es inevitable, pero siempre dentro de unos límites y con prudencia. No pueden convertirse en la autoridad de nuestra vida. Las redes son una herramienta de socialización juvenil, donde conocen a otros chicos o donde interactúan con otros adolescentes, pero tienen sus peligros y es ahí donde surgen los problemas de aceptación de uno mismo; problemas como el ciberbullying o la adicción a las redes sociales viviendo una vida de mentira o incluso de exclusión si eres de los que decides apartarte de la tiranía de las nuevas formas de comunicación social.

En verano se dispone de más tiempo libre y en ese tiempo libre existe el peligro de mostrar en exceso nuestra vida en las redes. Siempre es bueno y conveniente recordar que la vida real está fuera de las redes sociales; que todo tiene sus límites y que los amigos no se ganan si te dan likes o te siguen en tu red social. Es preciso alertar del buen uso de las mismas, un uso seguro y prudente; y que exista supervisión por parte de los padres, sobre todo si son menores, estableciendo normas para regular su uso.  Estos consejos no sólo son para adolescentes sino para los adultos que estamos igual de enganchados que ellos.

 

Enlace al vídeo de referencia https://youtu.be/Iw1TaPifnDI

 

 

GRUPO AREÓPAGO

Sentido común

El pasado fin de semana ha sido planteada formalmente una hipótesis sociológica muy interesante. La confirmación se ha producido en un contexto insospechado: la reunión de un partido político para designar a su presidente. Efectivamente, el candidato elegido por los compromisarios, en su discurso inicial, propuso como una de sus líneas de actuación “un compromiso con las políticas de familia, de natalidad, de incentivo a la conciliación, de interés contra la despoblación que sufren muchas de nuestras Comunidades Autónomas y de nuestras provincias”. La reacción no se ha hecho esperar. Desde el resto de formaciones el conjunto del mensaje ha sido interpretado como “giro a la derecha”, “derechización” o “vuelta de la extrema derecha”.

 

Ello ha conducido rápidamente a un grupo de sociólogos a abrir una investigación de alto nivel. Se ha tomado como referencia un país, España, con el índice de natalidad más bajo de la Unión Europea, donde los estudios demográficos ponen de manifiesto que no está garantizado el relevo generacional y, por tanto, tampoco la posibilidad de mantener el Estado de Bienestar. Como campo de pruebas se han seleccionado algunas de las iniciativas normativas y de las políticas públicas recientemente adoptadas. En primer lugar, la Proposición de Ley sobre la Eutanasia, presentada por el partido de Gobierno y admitida a trámite con el apoyo de los restantes partidos que se autoproclaman de izquierdas, con la que se pretende introducir en el ordenamiento jurídico el libre derecho a elegir la propia muerte. En segundo lugar, la crítica desde estos mismos sectores al modelo de familia por ellos denominado despectivamente “tradicional” —basado en la unión de hombre y mujer abierta a la vida—, y la propuesta como alternativa de un conjunto de políticas públicas basadas en la ausencia de apoyos a las familias numerosas, en el fomento de las familias monoparentales y en la consideración como familia de las uniones civiles entre personas del mismo sexo. En tercer lugar, la consolidación de Ley, aprobada hace algunos años,  que permite el aborto libre basado en la decisión de la madre sin la existencia de alternativas ni ayudas públicas para aquéllas mujeres que se plantean la posibilidad de continuar con un embarazo no deseado. Por último, y a pesar de que los partidos del entorno de la izquierda se califican a sí mismos como “partidos de los trabajadores”, la inexistencia de políticas reales de conciliación de la vida familiar y laboral y la ausencia de reflexión alguna sobre la llamada “brecha de maternidad” que sufren las mujeres que optan por ser madres y, por ello, ven perjudicadas sus opciones de promoción profesional.

 

Tales hechos, entre otros, son la base sobre la que estos sociólogos han formulado la siguiente hipótesis: ¿El sentido común está a la derecha? Confían en ofrecer resultados provisionales en los próximos meses.

 

 

GRUPO AREÓPAGO

Instinto

fotografía de Pixabay

fotografía de Pixabay

«Los adolescentes necesitan: en primer lugar crear su grupo, es decir, pertenecer a una tribu; demostrar a la tribu que son fieles a la tribu; y, por otra parte, buscar pareja». Estas son, según Álvaro Bilbao, neuropsicólogo de cabecera del programa Fin de Semana de COPE, las «tres claves cerebrales» en las que se desenvuelve la vida de los adolescentes (COPE, 10-06-2018. Programa Fin de Semana, Escuela de Padres). http://www.cope.es/audios/escuela-padres-con-alvaro-bilbao/alvaro-bilbao-los-ninos-son-mentirosos-patologicos_509150

Es importante añadir aquí que cuando el neuropsicólogo habla de estas tres claves cerebrales de los adolescentes, no se está refiriendo a los ejemplares jóvenes pertenecientes a una manada de leones, lobos marinos o babuinos, sino a los pertenecientes a la especie Homo sapiens sapiens. Una especie a la que parece pertenecer el propio neuropsicólogo y a la que seguramente pertenecerán la mayoría de los que lean estas líneas.

Hace mucho tiempo, en una sociedad humana muy, muy lejana —según parece—, se enseñaba en las escuelas que los principales indicios para distinguir a los primeros humanos de sus arcaicos antecesores primates se referían a la capacidad de fabricar herramientas, crear arte abstracto, desarrollar ritos funerarios, demostrar una cierta espiritualidad … Pero ahora sabemos que en realidad eso no era correcto. Por fin hemos descubierto que no es tanto lo que diferencia nuestro ADN ni nuestro cerebro del de los animales y, además, los animales son también sujetos de derechos (por supuesto, no de obligaciones) y deben ser objeto de una protección igual —y a veces superior— a la que se merece cualquier ser humano. Después de todo, los animales cuidan y protegen el planeta, mientras que el hombre es un ser abyecto y enemigo del medio ambiente cuya única aportación a la historia del planeta ha sido destrucción, deforestación y basura no biodegradable.

Pero todos esos «logros» no eran suficientes: ahora sí que empezamos a tener un enfoque verdaderamente científico del comportamiento humano y de su cerebro. Lo importante no es diferenciarnos de los animales, sino parecernos cada vez más a ellos: tener sus mismas necesidades, sentir sus mismas pulsaciones y adoptar los mismos comportamientos. Por eso lo mejor es que —ya desde adolescentes— los ejemplares jóvenes de nuestra especie entiendan que sus necesidades cerebrales básicas son pertenecer a una tribu (o, mejor, a una manada), buscar siempre la aprobación de la masa y garantizarse el ejercicio de la vida sexual.

El problema es que las especies que sobreviven suelen hacerlo gracias a su instinto de conservación. Y lo que nos ha hecho prosperar como especie es precisamente lo que nos distingue de los animales, ya que ni en fuerza ni en velocidad ni en número podemos competir con la mayoría de ellos. Por eso, la falsa humanización de los demás animales y nuestra propia despersonalización como seres humanos, es decir, la pérdida de nuestro instinto de conservación, solo nos llevará a la desaparición como especie. Y es que, como dice la letra de la vieja canción infantil, «cada día que amanece el número de tontos crece … crece … crece».

 

 

GRUPO AREÓPAGO

Última hora: La Iglesia renuncia a la enseñanza concertada

“Toledo, 10/09/2018 (Agencias).- El curso escolar en Castilla-La Mancha se estrena hoy con el sorprendente comunicado conjunto hecho ayer por los obispos de la Provincia Eclesiástica de Toledo (que comprende las cinco diócesis castellano-manchegas) y Escuelas Católicas de Castilla-La Mancha (FERE-CECA y EyG) anunciando la renuncia de todos los centros educativos católicos a sus respectivos conciertos educativos para el curso 2019/2020”.

El comunicado conjunto hace hincapié en el “ninguneo hacia los padres y alumnos con creencias católicas”, así como “la flagrante y continua vulneración de derechos” que, según los obispos y los representantes de los centros, “ha llegado a lo inadmisible”. Por otra parte, el texto pone de manifiesto que “en las actuales condiciones no resulta posible en la educación concertada el desarrollo de la labor propia de la Iglesia Católica, que no es otra que la de anunciar a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida”. Preguntados los obispos por la posibilidad de que pudieran resultar embargados los centros educativos, e incluso otras propiedades de la Iglesia, para cubrir las eventuales responsabilidades económicas derivadas de los despidos del profesorado, el portavoz episcopal ha señalado que “se ha creado un cuerpo jurídico que estudiará las posibilidades legales para exigir que las responsabilidades sean asumidas por el Estado” si bien “tampoco sería un problema que, como resultado de esta decisión, tuviéramos en Castilla- La Mancha ‘una Iglesia pobre para los pobres’, como viene demandando el papa Francisco”.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha declinado hacer declaraciones, limitándose a publicar un tuit afirmando que cree en la enseñanza pública, pero no a costa de la concertada. Sin embargo, fuentes cercanas al consejero de Educación, Cultura y Deportes sí han mostrado una gran preocupación respecto a los problemas que este hecho pudiera representar para el desarrollo del proceso de admisión del alumnado que comenzará en febrero de 2019, ya que podría suponer tener que gestionar en torno a 54.000 solicitudes de admisión más (según una primera aproximación), lo que podría representar un incremento de solicitudes cercano al 55% en toda Castilla-La Mancha. El problema podría ser aún mayor en las grandes ciudades, con una mayor concentración de centros católicos hasta ahora concertados. En concreto en Toledo,  se estima que el sistema público podría directamente colapsar.

El ofrecimiento de negociaciones por parte del consejero de Educación, Cultura y Deportes ha sido aceptado por los obispos, condicionado a que se blinde el respeto a los derechos de padres y alumnos a elegir una educación conforme a sus convicciones y el respeto a la libertad de la Iglesia para enseñar de acuerdo a dichas convicciones.

Desde el Gobierno de España no se han hecho declaraciones oficiales. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Educación consultadas ayer por este periódico expresaron su temor hacia un posible contagio de esta iniciativa a otras diócesis y Comunidades Autónomas. La vicepresidenta del Gobierno, por su parte, ha criticado duramente en una entrevista la frase del comunicado episcopal “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres (Hech. 5,29)”, considerándola machista y gravemente insultante, ya que, a su juicio, en España no solo mandan hombres sino también mujeres y personas de los restantes géneros, lo que, según ella, refuerza la conveniencia de impulsar su reciente propuesta de imponer en los centros católicos la utilización de una versión oficial de la Biblia traducida al lenguaje inclusivo y en clave de género. Las espadas están en alto.»

Evidentemente, esta noticia no se ha producido; es pura invención. Ninguno de los hechos relatados en este artículo han sucedido ni tampoco sucederán. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

GRUPO AREÓPAGO

Una nueva dictadura

politicos

Hace no mucho tiempo, en la historia de nuestro país, sucedieron unos hechos un tanto insólitos que auguraban la instauración de un régimen cuya ideología iba a imponerse en la mente de sus ciudadanos.

Aprovechando la debilidad de un gobierno democráticamente elegido por la nación, éste fue depuesto instaurándose un nuevo líder que sin el apoyo de las urnas iba a instaurar sus ideas en poco tiempo. Una nueva bandera iba a enarbolarse en los ayuntamientos, signo del nuevo cambio, bandera no votada por sus ciudadanos sino impuesta por la nueva ideología que venía a gobernar. Necesario era el apoyo de la comunidad internacional y nuevos gestos, bajo capa de humanidad, se iban a realizar para demostrar la cara amable del nuevo gobernador.

Para imponer tal proyecto ideológico era necesario controlar dos grandes poderes: la comunicación y la educación. Para el primero urgiría hacerse cuanto antes con su dominio, poniendo al frente a alguien favorable al cambio instaurado, encargado de difundir las ideas del nuevo gobierno. Para el segundo, nada mejor que obligar a sus ciudadanos más débiles, los niños, a beber de las fuentes del nuevo “espíritu nacional” violando el derecho inalienable de los padres a la educación e instaurando brigadas para controlar la difusión de la nueva ideología. Para garantizar tal estabilidad urgía la “reforma mental” del poder judicial donde la naturaleza dejaba de ser el referente y fuente de los derechos, para ser sometida al dominio despiadado de la ley positiva emanada de tal cabeza rectora.

Así surgiría una nueva nación, la cual exigía celebrar un día propio, el día de la nueva “raza hispánica”, con todo olor de multitudes, que sería signo claro y modelo a seguir de lo que pretendía instaurarse en el nuevo orden. Para consumar la imposición de tal proyecto urgía la necesidad de des-terrar (=quitar tierra) a todos aquellos que pudieran representar valores contrarios a los recién impuestos.

He aquí un nuevo orden, he aquí un hecho reciente de nuestra historia, he aquí que los extremos se tocan, he aquí el nuevo caudillaje en España, una nueva dictadura.

 

 

GRUPO AREÓPAGO

Los héroes de la vida

Fotografía de BBC

Fotografía de BBC

Desde hace más de dos semanas estamos viviendo con intensidad las noticias que nos llegan sobre los doce niños atrapados junto con su monitor en una cueva en el norte de Tailandia. Son miles las personas que se han movilizado, algunas procedentes de otros países, para ayudar en su rescate: localizarles, llevarles alimentos, prestarles apoyo psicológico y cuidados médicos, transmitir mensajes a sus familias, enseñarles a bucear para poder abandonar el lugar en el que están encerrados. No pocos están arriesgando sus vidas para salvar las de los pequeños. De hecho, uno de los buzos voluntarios ha muerto en el intento.

En situaciones de tal naturaleza nos resulta evidente la necesidad de hacer uso de todos los medios disponibles para salvar la vida de una persona, hasta el punto de entregar otras si es preciso. Y así debe ser: la vida de cada ser humano tiene un valor pleno. Es posible que algunos se pregunten en este caso si realmente el precio es proporcionado: no tanto el coste material cuanto el riesgo para la vida de los profesionales y voluntarios que participan en el rescate.

La vida de ese buzo, perdida en su misión de asistir a los niños, también poseía un valor pleno. En ejercicio de su libertad la ha entregado por ellos. Nos ha dado ejemplo a todos.

Son muchas las situaciones similares que se plantean cada día, todas ellas menos mediáticas que la que estamos viviendo casi en directo. Son muchos los héroes que, como el buzo, no dudan en arriesgar su vida para salvar la de otros. En un contexto cultural en el que el valor de la vida ha quedado devaluado, presentar esta realidad, en positivo, es más necesario que nunca; reflexionar sobre ella resulta imprescindible si verdaderamente queremos construir una sociedad en la que la vida y la dignidad de cada ser humano estén en el centro de las políticas públicas, de las normas jurídicas, de nuestras decisiones personales y familiares. Sí, cada vida importa.

GRUPO AREÓPAGO

Pedir perdón es de católicos

En días pasados se ha afirmado repetidamente, si bien en diferentes contextos y ante distintos escenarios, que el perdón es una cuestión moral y, por tanto, no procede en supuestos de esta naturaleza exigir que los responsables de daños causados a otros pidan perdón a sus víctimas y a todas las demás personas indirectamente afectadas. Así se ha hecho tanto ante el anuncio de la disolución de la banda terrorista ETA como respecto de casos de corrupción política, por señalar dos ejemplos. La premisa para mantener tal afirmación radica en que “pedir perdón es de católicos”.

Resulta evidente que quien hace mal a alguien, causándole un daño, está obligado a reparar el mismo. No menos evidente es que tal reparación no será completa si no parte de un presupuesto fundamental: el arrepentimiento.  Sin embargo, sentir pesar por haber hecho –o dejado de hacer– algo que ha dañado a otro tampoco es suficiente por sí mismo. Ese pesar ha de ser exteriorizado, compartido, dirigido a quien ha sufrido por ello y, en última instancia, supone esperar a ser redimido de la falta. A todo eso, sencillamente, se le llama pedir perdón.

Pedir perdón implica reconocer el error y, por ello, rebajarse, humillarse, acercarse al ofendido. Rehusar a hacerlo es muestra de ausencia de arrepentimiento. No se puede prescindir del mismo, pues ello significaría mantenerse en una posición de superioridad (al no tener que esperar la respuesta de quien ha sufrido el daño) y autoatribuirse la facultad de considerar completamente reparado el mismo prescindiendo de la víctima.

Pedir perdón, lejos de constituir patrimonio exclusivo de los católicos, es algo muy humano, inherente a nuestro ser, que está además fuertemente arraigado en nuestra sociedad.

El catolicismo no se ha limitado en relación con este extremo a reconocer lo evidente –el perdón es necesario para la reparación–, sino que ha hecho del mismo la razón de su existencia. Quizás sea esta la verdadera causa del rechazo al perdón. Pero esa es otra historia.

GRUPO AREÓPAGO

Valorar la vida

“Qué bonita la vida” es el título de la canción que lanzó a un conocido cantautor español hace ya varios años. ¡Qué regalo más grande!, se escucha en uno de sus emotivos y contradictorios versos cargados no sólo de magia y belleza, sino también de profundidad existencial. Sí, efectivamente, qué bonita es la vida y qué regalo tan grande. Por eso la valoramos: porque la vida no es cualquier cosa, ni es solo una cosa valiosa entre otras muchas, sino que vale por lo que representa para cada persona. Porque vivir no es sólo biología, que también, sino sustancialmente biografía -personal y también social-: la tuya, la mía, la nuestra, la vuestra, la de ellos. Y porque gracias a ella podemos gozar, amar, disfrutar de la belleza, cuidar a otros, transmitirla…Por eso la valoramos por encima de cualquier cosa y de forma tan radical.

Y por ello, en un tiempo tan convulso como el nuestro, donde se la maltrata tanto y donde sufre tantas agresiones, se pide a los gobernantes que legislen para hacerla más digna y más respetable: en una palabra, más humana. Y ellos de alguna manera, ante esta demanda, responden bien en muchas facetas y ámbitos de la convivencia. Precisamente por eso resulta muy difícil de entender la competición -a ver quién lo hace antes- en la que han entrado ciertas fuerzas políticas de nuestro país para legalizar la eutanasia o suicidio asistido como un derecho individual y que sea prestado por la Seguridad Social; como ya hace años se hizo con el aborto, presentándolo como un derecho de la mujer.

Son muchos e importantes los interrogantes que suscita esta pretensión: ¿Por qué presentarlo justificándolo a través del factor emocional del sufrimiento de la persona?  ¿Acaso no hay otras opciones generadas por los avances médicos para paliar este sufrimiento y que aún no están debidamente legisladas y extendidas? ¿Acaso su legalización no podría llevarnos a la “pendiente resbaladiza” de una creciente tolerancia social que podría desembocar en la muerte inducida de personas vulnerables simplemente porque estorban? ¿O generar situaciones de presión emocional sobre el enfermo por parte del entorno (familia) o del sistema sanitario? ¿Por qué un partido político que hace un año estaba en contra de su despenalización hoy está a favor? ¿No suena a electoralismo y por tanto a irresponsabilidad?…

El valor radical que damos a la vida nos lleva a afirmar con Wittgenstein: “Si el suicidio está permitido, todo está permitido. Si algo no está permitido, entonces el suicidio no lo está. Esto ilumina lo que es la ética…”

 

 

GRUPO AREÓPAGO

Older posts

© 2018 Areópago Diálogo

Theme by Anders NorenUp ↑