Areópago Diálogo

“Hacia una cultura del encuentro"

Tag: eutanasia

Togas negras, batas blancas

El Congreso de los Diputados ha aprobado el debatir la despenalización de la eutanasia junto con el suicidio asistido; Tal despenalización conllevaría exonerar de responsabilidad penal a quien ayude a morir a un enfermo terminal o incurable, cuya enfermedad le provoque sufrimiento físico o psíquico grave.

Despenalizar la eutanasia supondrá la reforma del actual código penal, que hasta ahora castiga la eutanasia con una pena de prisión de 4 a 8 años y entre 2 y 5 años de prisión el suicidio asistido.

Como ya ocurrió con el tema de la despenalización del aborto, se busca que el principio de la mayoría se convierta nuevamente en el  único criterio de la verdad, con una concepción deficiente del valor de la persona y del sentido de justicia; Como en el tema del aborto, con la búsqueda de la eutanasia como derecho y derecho financiado por el Sistema Nacional de Salud, se intenta volver a  unir “las togas negras” con las “batas blancas” en defensa de la cultura de la muerte, en lugar de proponer una ley a nivel estatal que garantice e invierta en cuidados paliativos y  que respete la vida humana hasta la muerte natural .

Lo que se pretende en nuestro país en este momento con una apariencia de “buenismo” y que pretende ser un derecho para enfermos terminales basado en la autonomía del paciente, aventuro a decir que de regularse para determinadas situaciones terminará siendo la puerta abierta a decidir cómo y cuándo morir a la carta …como se nos ha recordado recientemente con el caso de David Goodal, que no sufría ninguna enfermedad terminal, pero que se cansó de vivir.

Entre los factores que más influyen en la creciente aceptación social de la eutanasia está la imposibilidad de la cultura dominante de descubrir el sentido y valor del sufrimiento.

Estamos llamados a encontrar el camino para ayudar a todos los hombres de nuestro tiempo a descubrir los bienes y valores escondidos en el sufrimiento, empezando por nuestras casas, enseñando a nuestros hijos que existe el sufrimiento y que tiene un gran valor acogerlo e incorporarlo a nuestra propia existencia humana, abriendo nuestras vidas al sufrimiento de los otros, mostrándonos cercanos hacia los enfermos, ancianos, necesitados… vivir así el sentido del sufrimiento es “cuestión de experiencia”, para el que solo existe el camino del amor, la acogida y el servicio a la vida humana….y desde ahí confiar en que entre ” las togas negras” se alcen con fuerza voces a favor de legislar  leyes justas que defiendan el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural y que  entre “las batas blancas” sigan existiendo valientes profesionales sanitarios que sin ser reconocida su labor por los medios de comunicación, sigan cuidando y acompañando al enfermo y su familia hasta que esas vidas siempre dignas se apaguen de manera natural.

 

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Morir por decreto, vivir por amor

Imagen de BBC

Imagen de BBC

Charlie Gard. Es el nombre de un niño británico de apenas 11 meses con una severa enfermedad mitocondrial que conlleva que su pequeño cuerpo no pueda generar suficiente energía para sus músculos, órganos y cerebro, lo que le impide ver y oír.

Sus padres, que han apostado sin reservas por su vida, averiguaron la existencia de un tratamiento experimental en Estados Unidos que podría ayudar a su hijo. Sin embargo, los médicos del hospital en el que se encuentra internado consideraron que el niño posee un daño cerebral irreversible y se mostraron en contra de tal posibilidad.

El caso ha llegado a los Tribunales a instancias del propio hospital, que solicitó la retirada del soporte terapéutico que recibe. Aunque todas las instancias judiciales dieron la razón al equipo médico, ordenando la desconexión de Charlie, pronto se abrió una nueva esperanza: el Juez que conoció de asunto en primera instancia, sobre la base de nuevos informes aportados por especialistas de diferentes partes del mundo, pidió al Tribunal Supremo la reapertura del caso para estudiarlos oportunamente.

La batalla legal se resume, en esencia, en si el interés del paciente, por los graves daños que padece, exige la retirada del tratamiento que actualmente está recibiendo o, por el contrario, resulta proporcional la aplicación nuevos tratamientos que podrían mejorar la situación con un porcentaje de éxito razonable. Muerte segura o cierta esperanza de vida.

Desde el punto de vista ético, el debate es más profundo. Tal y como ha señalado la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, la ventilación asistida que recibe el pequeño, junto con la alimentación, no es propiamente un tratamiento, sino atención sanitaria básica. Privarle de ella sería intervenir activamente para acabar con su vida. La clave está en decidir si es proporcional continuar ilimitadamente con esa asistencia teniendo en cuenta el estado de salud en general, el sufrimiento del paciente, los daños reales que sufre y la proximidad o no de la muerte natural. No cabe prolongar artificialmente la vida de un ser humano porque ello es contrario a su dignidad.

En casos de esta naturaleza, sólo pueden tomarse decisiones y emitir juicios desde el conocimiento en detalle del mismo. Todo lo demás corre el riesgo de convertirse en meras opiniones (además, ideológicamente sesgadas). Sin embargo, sí puede afirmarse que la vida humana es inviolable. Tiene un principio natural y debe tener un fin igualmente natural. Entre tanto, no puede faltar la atención básica –hidratación e higiene– con independencia del estado de salud.

Sobre la base de los resultados de las últimas pruebas realizadas a Charlie, que muestran un grave daño en el cerebro, sus padres han decidido poner fin a la batalla judicial. No llegará a cumplir con ellos su primer año.

Charlie ha tenido la “suerte” de que el empeño y el amor de sus padres han hecho que su caso sea conocido y llegan ofertas de ayuda desde múltiples lugares. Pero hay muchos otros casos en los que no es así. En esta ocasión la esperanza no se ha convertido en realidad. Pero hay muchos otros casos en los que ha ocurrido lo contrario. Existiendo los medios, en un mundo globalizado, ¿por qué no apostar siempre por la vida hasta que hasta que llegue su fin natural en lugar de hacerlo por la muerte artificial?

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¿Qué demonios es el agua?

nemo

Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez más viejo que nadaba en dirección contraria; éste los saludó con la cabeza y les dijo: “Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?”. Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho; por fin uno de ellos miró al otro y le dijo: “¿Qué demonios es el agua?”. (La utilidad de lo inútil. Nuccio Ordine, 2013, página 71).

 En ocasiones, sumergidos y acomodados en nuestro contexto, somos incapaces de ver la realidad. Le pasó a parte de los alemanes antes y durante la segunda guerra mundial. Acomodados confortablemente en el contexto, fueron incapaces de ver la realidad, fueron cómplices del horror y lo justificaron banalizando el mal. Aceptaron una pseudociencia (“darwinismo social”) que determinaba la indudable superioridad de la raza aria. Crearon “ad hoc” una cobertura legal para la esterilización (400.000 arios) y la eliminación de  arios con una vida sin valor (plan de eutanasia Aktion T4, 270.000 asesinados, por médicos y enfermeras en centros sanitarios). Posteriormente eliminaron a millones de personas de “razas inferiores”.

La instrucción en los colegios y la propaganda (prensa, películas…) sirvieron a la ideología nazi. Los opositores fueron juzgados y condenados…

Pero, ¿se podría repetir algo así?

Sería una ideología basada en una ciencia falsa (¿se imaginan, por ejemplo, que se negara el carácter sexuado de la persona y se aceptara el género como constructo social no influido por la biología?), con cobertura legal de la esterilización y el asesinato impune de millones de vidas sin valor (aborto). Que diera cobertura legal a la eutanasia. Con la participación de los médicos. Con la educación y los medios  de comunicación dirigidos en su favor. Que juzgase y condenase a los que se manifestaran en contra…

No sé…Si existiera la veríamos, a no ser que estuviéramos cómodamente instalados en lo políticamente correcto, y no supiéramos  responder a la pregunta “¿pero qué demonios es el agua?”

 

GRUPO AREÓPAGO

Importa Andrea, no la eutanasia

El caso de Andrea, la niña de 12 años ingresada en el Hospital Universitario de Santiago afectada por una larga enfermedad degenerativa, ha reabierto de nuevo un oportunista debate sobre la eutanasia. La madre de la niña indicaba en los medios que “no estamos pidiendo la eutanasia, sino que le retiren el soporte vital que la alimenta artificialmente y que la seden para que se vaya poco a poco, tranquilamente”. La petición de los padres, no aceptada por los pediatras que la tratan, es la retirada de la alimentación de su hija bajo sedación para que así acabe su vida.

Es imposible valorar éticamente este caso sin conocer exactamente el diagnóstico, terapia y pronóstico de Andrea. Ahora bien, desde el punto de vista ético podemos decir que hay dos límites en el cuidado al enfermo: la obstinación terapéutica y la eutanasia. Ambas acciones son inmorales y contrarias a la dignidad de quien las sufre, las instaura o las solicita. La cuestión en este caso se coloca en si la alimentación e hidratación artificiales instauradas en Andrea se configuran como ensañamiento terapéutico y por tanto deben ser retiradas por desproporcionadas, extraordinarias o fútiles, o si, por el contrario, siendo medios proporcionados que cumplen su propia finalidad sin añadir males desproporcionados, su retirada provocaría la muerte por inanición y deshidratación y, por tanto, estaríamos delante de un homicidio compasivo, o eutanasia.

¿Quién puede resolver éticamente el problema? Ciertamente que un juez no tiene potestad ética para dictaminar sobre la vida o la muerte, la dignidad o no de una persona. Basta recordar el caso de Eluana Englaro en Italia, entre otros tristemente conocidos, para justificar lo afirmado. Entonces, ¿qué? Si la medicina no puede curar, sí puede cuidar, más aún puede incluso mimar y esto es lo que demanda la dignidad de Andrea. La medicina sin causar daño, dolor o malestar dispone de abundantes medios para cuidar con mimo a los enfermos sin atrasar irracionalmente su muerte, ni adelantarla injustamente. ¿No pedirán esto los padres de Andrea para su hija?

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