Actualmente hay más de 200 millones de cristianos perseguidos en 50 países diferentes, según el informe “The Open Doors World Watch Advocacy Report 2017”, publicado por la ONG Open Doors, que trabaja en ayudar a los cristianos perseguidos por todo el mundo.

Los datos que en él se recogen revelan que, por cuarto año consecutivo, las persecuciones a cristianos han aumentado, especialmente en Asia. A modo de ejemplo, de los 97 millones de cristianos que hay en China, unos 60 millones son perseguidos y viven su fe en la clandestinidad.

En países del África Subsahariana, como Somalia, Mali, Nigeria o Kenia, los cristianos siguen siendo asesinados por la radicalización islámica que está instaurada. En Siria e Irak hay menos información sobre la persecución de cristianos porque muchos han muerto y otros ya han huido. Por primera vez aparecen países nuevos en el ranking, como México y Colombia. No obstante, el país que encabeza el mismo siendo Corea del  Norte, donde miles de cristianos siguen manteniendo su fe en Cristo en un completo secreto y donde muchos de ellos son encarcelados y asesinados por vivir como seguidores de Jesucristo.

En al menos 50 países, los cristianos tienen dificultades para vivir su fe; en todos ellos,  seguir a Cristo significa prisión, discriminación, asesinato o abusos. A pesar de ello, los medios de comunicación apenas se hacen eco de este hecho: simplemente, no es noticia.

Es más, ni los propios cristianos somos conscientes de los millones de hermanos que sufren persecución por vivir la fe de Cristo; parece que nos hemos acostumbrado. Es cierto que la fe cristiana nació y creció en un contexto de persecución, como también lo es que la Historia de la Iglesia está llena de vidas de personas perseguidas y martirizadas por vivir según el Evangelio. Pero no menos cierto es que esto está ocurriendo en este momento, entre nosotros.

La libertad religiosa y de culto es una facultad inherente de cada persona que ha de ser reconocida como derecho fundamental en todos los países del mundo y respetada por lo que significa para el ser humano. Urge alzar la voz contra esta violencia por motivos religiosos y manifestar nuestra oposición a que se siga silenciando.

El Papa Francisco, el pasado 26 de diciembre –día de San Esteban, primer mártir–, refiriéndose a los cristianos perseguidos de Irak, afirmó que “son un ejemplo de fidelidad al Evangelio, dan testimonio con valentía de su pertenencia a Cristo”. Pero no sólo eso; también nos dan ejemplo a todos, creyentes y no creyentes, de lucha por la libertad. ¿No merecen nuestra atención y nuestro apoyo?

 

Fuente del Informe: http://www.opendoorsuk.org/persecution/documents/wwl-report-2017.pdf  , http://www.opendoorsuk.org/persecution/resources.php

GRUPO AREÓPAGO