Areópago Diálogo

“Hacia una cultura del encuentro"

Category: Vida (page 1 of 2)

La deshumanización del hombre

El pasado 12 de diciembre el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad la admisión a trámite de la proposición de ley relativa a las reformas necesarias para la modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil. La proposición de ley busca eliminar la cosificación jurídica de los animales y que estos sean considerados como “seres vivos dotados de sensibilidad”.  En esta reforma “se introducen en las normas relativas a las crisis matrimoniales preceptos destinados a concretar el régimen de custodia de los animales de compañía”. Para ello se “contempla el pacto sobre los animales domésticos y se sientan los criterios sobre los que el juez debe tomar la decisión de a quién entregar el cuidado del animal”.

Esta reforma que ha sido publicitada en los medios, debe llevarnos a la reflexión. Es cierto y evidente que como expresa el Papa Francisco en la Encíclica “Laudato Si” número 130: “es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas”, pero en nuestras sociedades se está dando todo un proceso de humanización de los animales que en muchos casos están ocupando un vacío afectivo. Muchas parejas deciden por tener una mascota que sustituye el papel del hijo.

Casi en el mismo periodo de tiempo, un diario recogía la entrevista realizada a parejas antinatalistas. Allí se podían leer frases como las siguientes: “Considero que tener un hijo es un acto egoísta que responde sólo a los intereses de los progenitores”; “Vivir es sufrir, y quien no existe no sufre”; “Estoy de acuerdo con que la especie humana es monstruosa y está causando un daño irreparable a otras especies y al planeta”.

Como dice el refrán popular: “Quien siembra vientos, recoge tempestades”. Los vientos de la falta de aprecio a la vida, la falta de una jerarquía de valores y virtudes ordenada y que ponga al hombre en el centro de las actuaciones públicas, desde la política, las iniciativas sociales, etc, nos trae la tempestad de esta cultura de muerte que niega la vida al hijo sencillamente porque otras especies están en peligro de extinción.

Estamos humanizando otras especies, mientras que a pasos agigantados deshumanizamos al hombre.

 

 

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25 DE DICIEMBRE, LA VIDA EN BELÉN

Jesús María y José

¡Qué privilegio poder escribir sobre el don de la vida en el día de Navidad! Eso es lo que viene a la mente en el momento de empezar a escribir este artículo.

La imaginación vuela a Belén, tantas veces descrito, pensado, orado y representado en diversos momentos de la historia y en muchos rincones del planeta.

Una mujer y un hombre muy jóvenes, con otros planes para sus vidas y para el nacimiento de su bebé; lejos del hogar, de parientes y conocidos, lejos de comodidades y de todo lo que normalmente acompaña al nacimiento de un hijo.

El calor de una mula y un buey, el silencio de la noche, la luz de la luna y el momento del parto. Imaginamos a María colocando al hijo en aquel pesebre y a José tratando de hacerse cargo de madre e hijo.

Pronto aparecieron los primeros adoradores: sencillos pastores. No hay que olvidar que los pastores, juntamente con los publicanos, eran considerados oficialmente como ilegales y proscritos. En la época de Jesucristo, a los pastores, dice León Dufour, se les asemejaba a ladrones y matones.

No sabemos cuánto tiempo después aparecieron aquellos Magos extranjeros buscando al Rey de los Judíos.

En Belén por tanto se dieron cita la VIDA, la pobreza, la alegría, el misterio, los excluidos, el dolor, la esperanza. A Belén llegaron los que no contaban, los que no pertenecían al pueblo elegido, los más sencillos. Ellos sí estuvieron disponibles para dejarlo todo y ponerse en camino y rendirse ante el milagro de Dios hecho bebé.

Hoy en día son muchos los nuevos “pastores”, demasiados los excluidos. Como también son muchos los que, como el Rey Herodes, sólo buscan el beneficio personal en esta sociedad. La pregunta que hemos de hacernos todos es: ¿Por qué fueron ellos capaces de reconocer la VIDA y el don que supone cuando en principio eran los menos adecuados, en la cultura dominante del momento, para descubrirlo?  Humildad. Esa es la clave. Cuando uno está ante el misterio de una vida que empieza, o que termina o que se ve gravemente limitada por la enfermedad, la discapacidad, las condiciones precarias, si en el corazón no hay humildad, podemos llegar a creernos que efectivamente podemos “ser como Dios” y decidir qué vida es digna y cual no lo es. Qué vida descartar y cual es merecedora de seguir adelante.

Esta Navidad es una oportunidad para que todos, los nuevos Herodes y los nuevos Pastores, nos dejemos envolver y atrapar por el Misterio de este Dios de la Vida que se esconde en la sonrisa y el sollozo de un bebé. Él se hizo niño para todos nosotros, creamos o no. Quiera Él que, como pastores y magos, dejemos nuestros criterios para salir en busca de la verdad.

 

GRUPO AREÓPAGO

Como cada día 25

VIOLENCIA

Como cada día 25, el artículo del grupo Areópago tiene como tema central la defensa de la vida. Hoy es 25 de noviembre y se celebra el DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

En esta sociedad de la que formamos parte, cuando hablamos de violencia contra la mujer, rápidamente vienen a nuestra mente escenas en las que aparece un hombre (por así llamarle), golpeando, insultando, amenazando, incluso y por desgracia, quitando la vida a una mujer. Es evidente que cada mujer que cae herida o sin vida por la violencia de un hombre merece toda nuestra atención y que debemos hacer todo lo posible para que no se dé ni un caso más de ningún tipo de violencia.

Pero curiosamente, cuando se habla de mujeres víctimas de violencia, nunca se habla de los miles de mujeres asesinadas por el aborto, ni de las que son víctimas de él cuando por diversas y múltiples circunstancias se ven abocadas a tomar esta dramática decisión.

Hay un dato para muchos desconocido y que conviene traer a colación. Las pioneras del movimiento feminista, aquellas mujeres que iniciaron una loable lucha por la defensa de los derechos de la mujer, eran profundamente contrarias al aborto. Paul Alice, líder de la campaña que luchó por el reconocimiento del derecho al voto de la mujer en Estados Unidos, llegó a afirmar que “el aborto es lo último para abusar ilegítimamente de la mujer, el aborto es violarte hasta las entrañas”.

En el fondo de este relativismo que nos envuelve, en el fondo de la ideología de género que impregna leyes, movimientos, comunicación, información, hay de nuevo una tremenda dictadura, en la que los fuertes siguen abusando de los débiles. Pierden toda fuerza moral los que en aras de la defensa de la mujer, quieren protegerla del maltratador olvidando que no hay mayor maltrato que abocar a estas mujeres a tomar la decisión de acabar con la vida de su hijo (falta de ayudas sociales, falta de mensajes de refuerzo positivo en el momento del embarazo inesperado, falta de compromiso real con la maternidad, etc). Cuando, en el tú a tú con una mujer que ha abortado, puedes captar su profundo dolor, su rabia, impotencia, ira, sabes que aquella mujer ha sido sin duda víctima del mayor de los maltratos. Y su hijo/a también.

El rechazo de la violencia contra la mujer debería integrar también la ejercida por omisión ante situaciones de riesgo de aborto.

 

 

GRUPO AREÓPAGO

Un plan sin vida

Fotografía pixabay

Fotografía pixabay

Hace unas semanas la Comunidad de Madrid ha presentado el PLAN INTEGRAL DE ABORDAJE DE LOS EMBARAZOS NO DESEADOS 2017-2020. El plan quiere trazar unas líneas de actuación que eviten los embarazos no deseados y que favorezcan la “interrupción voluntaria” de los mismos, facilitando el acceso a la información relativa a los trámites necesarios para llegar al aborto y la educación afectivo-sexual, desde una perspectiva de género.

Cuando uno lee detenidamente el documento, puede ver claramente cómo la artillería pesada de la cultura de la muerte se ha desplegado en él. Curiosamente no hay una sola referencia a la posibilidad de encauzar un embarazo inesperado, mediante las ayudas necesarias, públicas o privadas, hacia su desarrollo completo y el nacimiento de ese niño, que no puede ser quien pague las consecuencias del mayor o menor deseo con el que sus padres lo esperan.

No es extraño este enfoque cuando para la elaboración del Plan se ha contado con muchas asociaciones y colegios profesionales, exceptuando justo a aquéllas que desde hace años están ayudando en la Comunidad de Madrid a que esos embarazos inesperados se conviertan en ocasión de acompañamiento, ayuda, esperanza y vida tanto para los bebés que llegan a nacer  como para sus padres. Efectivamente nadie ha requerido la aportación de las asociaciones y fundaciones pro-vida. Es más, una de las asociaciones consultadas es ni más ni menos que la filial en España de la multinacional del aborto “Planned Parenthood”, el abortorio más grande del mundo, con un aborto cada 97 segundos.

Salvando las enormes distancias, es como si al elaborar el plan de prevención de incendios no se hubiera contado con la ayuda que pueda facilitar el Servicio de Emergencias o los bomberos de la Comunidad de Madrid y se hubiera recabado en cambio la opinión o buscado la ayuda de la “Asociación de Pirómanos de la Rivera del Manzanares”. ¿Alguien encuentra un punto de lógica al hecho de no optar por la vida? ¿Dónde está la búsqueda del bien común que debe caracterizar toda actuación de los poderes públicos? ¿Quién protege a los más vulnerables en esta situación, que son el hijo en riesgo de muerte violenta y la madre en riesgo de aborto?

Una vez más, quienes tienen el encargo de velar por los derechos fundamentales de todos los ciudadanos dejan a los más débiles absolutamente indefensos. Vidas truncadas para siempre ante la indiferencia más absoluta.

 

 

GRUPO AREÓPAGO

 

¿Cuándo es noticia la vida?

¿Sabías que en Wikipedia se pueden consultar los fallecimientos más destacados en el mundo hasta una fecha reciente? Hasta junio de 2017, según Wikipedia, habían muerto 552 personas importantes para este portal de internet. No ocurre lo mismo con los nacimientos, no hay lista de nacimientos destacados. Lista vacía.

Esto hace preguntarse ¿Cuándo es noticia un nacimiento? Cuando somos hijos de un personaje famoso o celebridad o de una persona de la alta nobleza. Cuando nacemos con alguna enfermedad rara o con alguna característica especial. Cuando nacemos camino del hospital, en un taxi o en la montaña. Cuando hay algo extraordinario en el nacimiento: mujer da a luz en plena calle. O cuando el Instituto Nacional de Estadística publica una vez al año los resultados de nacimientos en España. Son algunos ejemplos que ponen de manifiesto cuando un nacimiento entra dentro de la agenda del día de los medios de comunicación. Una noticia es noticia para los medios si el tema es cercano, si es polémico, si es negativo y si es extraordinario.

No hay duda, aunque hay quienes todavía lo cuestionan, que desde el momento de la concepción se inicia la vida. Esto ya es noticia. Una buena noticia que hay que celebrar. Enhorabuena deberíamos decir a las madres embarazadas.

El nacimiento de un bebé es una noticia maravillosa y extraordinaria que debe ser transmitida a los demás con alegría y a bombo y platillo.  ¿Por qué no un apartado en los medios de comunicación de nacimientos? Igual que hay de fallecimientos o de enlaces, ¿por qué no el nacimiento? No hay mayor alegría que nacer.

La vida es un regalo de Dios; es esperanza, es alegría. Como decía Santa Teresa de Calcuta “la vida es amor, gózala”. Todos podemos ser portadores de noticias sobre la vida. Anunciémosla. Somos altavoces de la vida, cada uno en sus ambientes.

 

GRUPO AREÓPAGO

Morir por decreto, vivir por amor

Imagen de BBC

Imagen de BBC

Charlie Gard. Es el nombre de un niño británico de apenas 11 meses con una severa enfermedad mitocondrial que conlleva que su pequeño cuerpo no pueda generar suficiente energía para sus músculos, órganos y cerebro, lo que le impide ver y oír.

Sus padres, que han apostado sin reservas por su vida, averiguaron la existencia de un tratamiento experimental en Estados Unidos que podría ayudar a su hijo. Sin embargo, los médicos del hospital en el que se encuentra internado consideraron que el niño posee un daño cerebral irreversible y se mostraron en contra de tal posibilidad.

El caso ha llegado a los Tribunales a instancias del propio hospital, que solicitó la retirada del soporte terapéutico que recibe. Aunque todas las instancias judiciales dieron la razón al equipo médico, ordenando la desconexión de Charlie, pronto se abrió una nueva esperanza: el Juez que conoció de asunto en primera instancia, sobre la base de nuevos informes aportados por especialistas de diferentes partes del mundo, pidió al Tribunal Supremo la reapertura del caso para estudiarlos oportunamente.

La batalla legal se resume, en esencia, en si el interés del paciente, por los graves daños que padece, exige la retirada del tratamiento que actualmente está recibiendo o, por el contrario, resulta proporcional la aplicación nuevos tratamientos que podrían mejorar la situación con un porcentaje de éxito razonable. Muerte segura o cierta esperanza de vida.

Desde el punto de vista ético, el debate es más profundo. Tal y como ha señalado la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, la ventilación asistida que recibe el pequeño, junto con la alimentación, no es propiamente un tratamiento, sino atención sanitaria básica. Privarle de ella sería intervenir activamente para acabar con su vida. La clave está en decidir si es proporcional continuar ilimitadamente con esa asistencia teniendo en cuenta el estado de salud en general, el sufrimiento del paciente, los daños reales que sufre y la proximidad o no de la muerte natural. No cabe prolongar artificialmente la vida de un ser humano porque ello es contrario a su dignidad.

En casos de esta naturaleza, sólo pueden tomarse decisiones y emitir juicios desde el conocimiento en detalle del mismo. Todo lo demás corre el riesgo de convertirse en meras opiniones (además, ideológicamente sesgadas). Sin embargo, sí puede afirmarse que la vida humana es inviolable. Tiene un principio natural y debe tener un fin igualmente natural. Entre tanto, no puede faltar la atención básica –hidratación e higiene– con independencia del estado de salud.

Sobre la base de los resultados de las últimas pruebas realizadas a Charlie, que muestran un grave daño en el cerebro, sus padres han decidido poner fin a la batalla judicial. No llegará a cumplir con ellos su primer año.

Charlie ha tenido la “suerte” de que el empeño y el amor de sus padres han hecho que su caso sea conocido y llegan ofertas de ayuda desde múltiples lugares. Pero hay muchos otros casos en los que no es así. En esta ocasión la esperanza no se ha convertido en realidad. Pero hay muchos otros casos en los que ha ocurrido lo contrario. Existiendo los medios, en un mundo globalizado, ¿por qué no apostar siempre por la vida hasta que hasta que llegue su fin natural en lugar de hacerlo por la muerte artificial?

GRUPO AREÓPAGO 

Vida digna, muerte digna

En Colombia, un joven de 19 años trata de quitarse la vida con una soga ante una gravísima situación económica; piensa que su vida no vale la pena.  Sin embargo, un agente de policía le ofrece ayuda y le convence de que vale la pena seguir viviendo.

En China, un chico de 16 años está a punto de suicidarse arrojándose desde un puente. La separación de sus padres y la gravísima enfermedad de su hermana le han llevado a tomar esa decisión; se encuentra solo y su vida no tiene sentido. Pero una mujer se le acerca, habla con él, lo abraza y evita su suicidio.

Desde Palma de Mallorca, se hace viral la foto de un policía local abrazando a un joven desesperado que había decidido quitarse la vida y al que salva en el último instante animándole a seguir adelante con esperanza.

Estas escenas se repiten con cierta frecuencia. Personas que han decidido suicidarse porque piensan que su vida no vale la pena y que se encuentran con otras personas que les responden: “yo creo que tu vida sí vale la pena”. La sociedad suele aplaudir la actuación de quienes salvan vidas en estas circunstancias, e incluso considera héroes a policías, bomberos, psicólogos o personas de a pie que, en ocasiones arriesgando su vida, testimonian a quien había decidido suicidarse que les importa su vida, que su vida sí tiene sentido.

Por contraste, se repiten también escenas en las que otras personas han decidido suicidarse porque piensan que, por razón de su enfermedad, discapacidad o de su edad, su vida no vale  la pena. Sin embargo, no encuentran a nadie que les responda: “yo creo que tu vida sí vale la pena”. Los que encuentran a su alrededor se limitan a preguntarle si su decisión voluntad es autónoma e informada, les animan a poner esa voluntad por escrito y les garantizan que van a luchar por su “derecho” a morir. Sin palabras, les están contestando: “Efectivamente, tienes razón; tu vida no vale la pena”.

Ante una situación de sufrimiento, soledad, desesperanza y falta de sentido de la vida, dos personas deciden suicidarse. Una es joven y sana, por lo que intentamos darle consuelo, ánimo, apoyo y cercanía; en definitiva, tratamos de que se sienta querida y valorada. Otra es anciana o enferma, por lo que nos limitamos a preguntarle si ha tomado la decisión autónomamente y a facilitarle la muerte; es decir, aplicamos fríamente un protocolo. La diferencia no está en la decisión de desear morir, sino en la respuesta de la sociedad.

Toda persona humana puede reaccionar con desesperación ante el sufrimiento. Pero toda persona humana, por dignidad, debería poder encontrar en sus semejantes una respuesta de solidaridad, apoyo y consuelo independientemente de su condición física o mental.

GRUPO AREÓPAGO

El hombre “nuevo” no es natural

vida

No hace mucho tiempo, el papa emérito Benedicto XVI decía a nuestro papa actual que el gran pecado de nuestro tiempo es el ir contra la verdad de la Creación. Así lo manifiestan constantemente numerosas noticias procedentes de diversos países del mundo a las que ya casi no damos importancia. Sin embargo, deberían sorprendernos, porque nos intentan imponer la Ideología de género y la “Cultura de la muerte”: abundan los casos de la erróneamente llamada “violencia de género”, de la equiparación del también mal llamado “matrimonio homosexual” al matrimonio verdadero, del pretendido “derecho” a la autodeterminación de género, del “derecho” a adoptar por parte de parejas homosexuales, de las posibilidades de la fecundación in vitro para elegir el hijo perfecto,  o de la “compasión” con los enfermos para “acabar con sus vidas”, así como la aprobación de leyes que protegen dichas situaciones. Respecto de estos  y otros muchos titulares, que siempre versan acerca de comportamientos sexuales o relativos a la procreación o el fin de la vida, cuanto mayor es el empeño en justificarlos con argumentos, más queda de manifiesto su incongruencia con la realidad.

Sin embargo, es tal el cúmulo de noticias que bombardean constantemente las mentes y la vorágine de titulares, imágenes y eventos y en la que nos introduce la vida cotidiana que la gente, nosotros mismos, podemos quedar como anestesiados, impertérritos, ante unos mensajes que no solo se oponen al sentido común, sino que intentan imponer como legítimo, verdadero y único un pensamiento que actúa en contra de lo que es natural en su sentido más auténtico y quiere dañar lo que Dios más ama en su creación visible: el hombre, su imagen en la Tierra. Lo que es aún más grave es que en el mundo de la democracia y los derechos, este pensamiento se presenta como “pensamiento único” y, por ello, se ve a la Iglesia o a cualquier institución “tradicional” como enemiga del “nuevo hombre” que se quiere imponer y busca su sitio en la sociedad; o lo que es peor, busca ocupar el único sitio posible desde el que se gobierna y se hace callar y destruir cualquier voz divergente.

Ante este ataque, que tiene detrás al padre de la mentira y homicida desde el principio, debemos confiar en los medios de la Gracia, pero también en nuestros esfuerzos sostenidos por el mismo Dios de aprender a llamar a las cosas por su nombre, de buscar el verdadero valor de las palabras y de intentar educar en la verdad para que haya libertad. Si Dios ha vencido por nosotros en Cristo a través de la Cruz, también sabemos que podremos vencer nosotros, eso sí, pasando por el misterio de la contrariedad y la persecución.

GRUPO AREÓPAGO

¿Importante o no importante?

Dos situaciones de hace unos días:

1.- Miércoles.10 de mayo. Un clásico. Partido decisivo. Juega Real Madrid-Barcelona.  Las aulas de una academia de idiomas están prácticamente vacías. 1 alumno por clase o nadie. A partir de las 20.00 horas la vida se paraliza. España en vilo por el resultado de 22 personas dándole al balón.

2.- Periodista en sala de prensa pregunta a un entrenador de baloncesto: “¿Qué piensa sobre la ausencia de Augusto lima en la mitad de las eliminatorias para ver el nacimiento de su hijo?”

Entrenador: ¿Qué pienso? Yo le he dejado.

Periodista: ¿Pero es normal esto en unas semifinales?

Entrenador: ¿Tienes hijos? Cuando los tengas, lo entenderás. Es la mejor experiencia del ser humano. Es una buena pregunta. ¿Piensas que el baloncesto es lo más importante?

Periodista: No, pero es una seminifinal y es importante.

Entrenador: Semifinal, ¿Pero es importante?

Periodista: El equipo

(….) Entrenador: Cuando seas padre entenderás qué es lo más importante en la vida. Vienes y hablas. Porque es lo mejor del mundo. Créeme, ni títulos ni nada más.

 

Son dos ejemplos de cómo los acontecimientos deportivos paralizan nuestra vida. El primero, es real, y esa tarde, como en tantas tardes de finales, clásicos, semifinales…, el mundo se para para olvidarnos de todo. Lo importante ahora es el resultado final. Ya no importa nada más.  Importa que gane mi equipo.  Hay quien se enferma por los resultados finales. La emoción es tal que pierden la vida por ver cómo gana o pierde su equipo.

El segundo ejemplo es de un vídeo que se ha hecho viral de un entrenador de baloncesto de la Liga Lituania. Un vídeo que es un sí a la vida y a la paternidad. Un vídeo en el que el entrenador deja sin palabras a un periodista, para el que lo más importante en estos momentos es la semifinal. Un vídeo que ha servido para que por lo menos en un día se recuerde al mundo que “ser padre es lo más importante del mundo, ni títulos ni nada”.

Así está la sociedad. Así estamos, promocionando la cultura de lo anecdótico, de la competitividad absurda; la cultura del momento; poniendo freno a nuestra vida para vivir el momento, sin saber qué es lo realmente importante. Que la vida de un hijo no sea tan relevante como para que alguien no se pierda una semifinal; o que demos prioridad a 90 minutos de fútbol por una clase de inglés o dejemos de lado nuestras obligaciones; que hoy en día cuando se planifican acciones se tenga en cuenta: ¿Hay fútbol? ¿Hay final?

Todo esto pone de manifiesto en qué ponemos nuestra atención y a qué damos relevancia; y qué poco valoramos lo realmente importante, quizás porque ya no sabemos ¿Qué es lo importante?

El deporte nos aporta muchos valores como son el esfuerzo, la superación, la dedicación y la deportividad, pero cuando lo exageramos hasta extremos que pasan a primera línea en nuestra vida, ya es preocupante, dándolo mucha más importancia de lo que tiene. ¿Y entonces vale la pena? ¿Quién pone los límites? En nosotros está discernir qué puesto ocupa en nuestra vida queda.

 

 

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Una mirada a la vida

El día 25 de cada mes tenemos una cita con la vida. Somos defensores de la vida, el don más sublime y sagrado que hemos recibido. La semilla que recibimos y que estamos llamados a cultivar y hacer que se multiplique y de fruto.

¿Y qué podemos decir este 25 de abril sobre la vida? Compartimos con vosotros una mirada a la vida que nos ayuda a entender su grandeza,  la necesidad que tenemos de cuidarla en la familia, entre los amigos, y de defenderla en la sociedad; siempre defensores de la vida.

¿Qué mirada es esta? La que nace de la contemplación del momento que hemos dado en llamar “piedad”, ese en el que la Virgen Madre toma en sus brazos a su hijo muerto en cruz. Muchos artistas, que han reflejado este momento, ponen en la mirada, en los movimientos de María un punto de ternura y de esperanza que parece casi ocultar el dolor. Es como si las miradas y las caricias de la Madre dieran de nuevo vida al fruto bendito de su vientre. Aquel momento anunciaba la resurrección, la Vida a la que todos estamos llamados y que construimos cada día con nuestras obras.

Y ¿para qué esa mirada? Pues para ayudar a aquellas madres que no quieren conocer a sus hijos porque no vienen el momento adecuado, o no son tan perfectos como ellas soñaron. Esas madres necesitan de nuestra piedad que se debe convertir en acompañamiento y cercanía, que les ayuden a vencer el miedo, y entender que la caricia de sus hijos por nacer llenarán totalmente su corazón.

Una mirada de piedad a esas familias que tienen tiempo para sus deportes, sus vacaciones, sus fiestas y no tienen tiempo para sus ancianos padres. Todos necesitamos aprender de la sabiduría de los mayores y acoger el amor que sus miradas casi apagadas reflejan. Nuestros mayores, con sus caras llenas de arrugas, nos guían por las sendas de la gratitud.

Una mirada de piedad para nuestra sociedad, tan llena de derechos que olvida a los que no tienen derechos; piedad para una sociedad que cuida más de una mascota que de un abuelo; piedad para una sociedad que tras los nuevos derechos esconde la muerte de inocentes. Piedad para una sociedad que se escandaliza del drama de los refugiados, pero no les abre las puertas.

Puede que hoy nosotros estemos llamados a llevar la esperanza a nuestra sociedad y esta esperanza comienza por un simple gesto de piedad que defienda la vida.

 

 

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